Pabla estaba inquieta, y algunas lágrimas querían escaparse inevitablemente de sus ojos color verde, cada vez que mencionaba que en este reencuentro también conocerá en persona a su sobrino, ya europeo.
El vuelo directo desde Madrid con destino a Asunción se retrasó. La intensa lluvia no colaboró con la ansiedad de poder acortar distancia entre las miles de familias que al igual que Pabla e Ignacia volverían a reencontrarse.
Por fin. “¡Allá está, me parece que es ella, la de remera blanca!”, expresa entusiasmada Pabla a sus hijos, quienes prepararon un cartel de bienvenida para recibir a la tía. Cuando la mujer atraviesa la puerta de desembarque confirman que se trata de las personas a quienes tanto esperaron.
Otros miles de compatriotas vuelven a fundirse en un abrazo con sus seres queridos. La situación económica del país, en la mayoría de los casos, fue el motivo de la disgregación familiar. Pero las fechas especiales como las de estos tiempos vuelve a reunir a una gran parte de ellas.
El acento español que traen los compatriotas residentes en España y el dulce idioma guaraní predominan entre los emotivos saludos.
DULCE ESPERA. Para doña Asunción Ayala su avanzada edad no fue impedimento para ir a recibir a la nieta a quien no veía desde hace dos años. Tampoco le importó cruzar la cinta utilizada como barrera en zona del desembarque. Quería ser la primera a quien vea la nieta, Rosa Jaquect (27), cuando la puerta se abriera.
- ¿Qué tal estás abuela?
–¿Ha mba’epiko ivaíta nderechávo? (Y qué puede estar mal al verte), expresa doña Asunción mientras inclina su cabeza hacia el hombro de su amada niña.
“¡Permiso, permiso, vamos a hacer dar paso por favor!”, se escucha fuerte y con insistencia en el pasillo de salida por parte de los trabajadores que deben trasladar las considerables cantidades de maletas. No lo pueden hacer con fluidez por los saludos entre parientes en cada paso. El alboroto por la magia del recuentro de fin de año se apoderó del aeropuerto.
La última vez que mi mamá vino de España mi hija tenía dos años, en el 2012. La esperamos con mucha ansiedad.
Leticia González,
Limpio.
Venimos a recibir a mi madre, quien trabaja hace años en España. Esta vez podrá conocer a mi hijo más pequeño.
Luis Campuzano,
Asunción.