Por Marisol Ramírez
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Muñecos, payasos, tiracuchillos, equilibristas, ilusionistas, bailarinas de danza árabe son algunos elementos que hacen al Circo Mágico del Sur.
“Ver a un niño sorprenderse y creer en la magia es un regalo para mí”, comenta el mago uruguayo John Nicol.
Según Nicol, las vacaciones de invierno son una oportunidad para que los chicos vean algo diferente y puedan volver a la fantasía, en un tiempo donde la oferta tecnológica es abrumadora.
Las funciones son de jueves a domingo, a las 16, 18 y 20, en el Shopping del Sol. El acceso es de G. 20.000. La carpa estará hasta el Día del Niño.
“Es un espectáculo primordialmente de magia, pero mezclamos con números clásicos de circo como malabares luminosos”, explica Nicol.
Diez artistas, entre ellos argentinos, uruguayos y paraguayos, ofrecen un espectáculo de casi dos horas que invita a la diversión en familia.
En el número de ilusionismo se presenta una chica que flota y desaparece, y otra a la que el mago corta en dos. También hay malabares con fuego ambientados en Egipto.
“Este espectáculo es especial para quienes aman el circo, pero no quieren ver sometidos a los animales. Otra diferencia es que tenemos un escenario en vez de picadero (pista circular)”, añadió el mago.
VARIEDAD. John Nicol resalta que los espectáculos varían de show en show. “Para no aburrir, cambiamos algunos juegos. Así, el público y nosotros nos entretenemos”.
El mago cuenta que trabaja el concepto circense hace varios años. “Antes lo hacíamos para fiestas particulares, pero nos faltaba la carpa”.
Recuerda que el proyecto fue complicado de llevar a cabo, pues en el Paraguay no existe apoyo para este tipo de propuestas de entretenimiento. “Sin embargo, este sueño de muchos años hoy es realidad”, afirma.
TRABAJO. Otro aspecto que resalta John Nicol es que el circo posibilita puestos laborales. El siguiente proyecto de Nicol es que esta carpa recepcione otras propuestas atractivas más allá del circo.
“En Uruguay hay una carpa que recorre todo Montevideo (Carpa de la cultura), que cuenta con el patrocinio de la Municipalidad. La idea es que aquí tomemos el ejemplo y lo reproduzcamos”, finaliza John Nicol.
“ES UN ESTILO DE VIDA”
Para John Nicol, la magia es un estilo de vida.
Cuenta que practica el ilusionismo desde su más tierna infancia. “Practicaba desde pequeño, pues mi tío era mago. Jugaba con sus cosas en casa de mi abuela. Así empecé”, recuerda.
Después leyó libros de magia y conoció a otros magos, de los que aprendió trucos y conocimientos.
“Suelo ir a EMA (Entidad Mágica Argentina) para perfeccionarme cada vez que viajo a Buenos Aires”, comenta.
También toma cursos en CUDAM (Círculo Uruguayo de Artes Mágicas), y espera que algún día en Paraguay también exista una asociación mágica.
“Llegué al país en 1989. Después viajé otra vez y regresé para quedarme en el año 2002, a seguir con la magia, que es mi vida”, señala Nicol.
John Nicol vive de la magia hace tiempo. “Me encanta ver a la gente maravillarse con la magia, es algo que no tiene precio”, afirma.
Nicol tiene una página web donde se pueden ver fotos y eventos; www.johnnicol.es.tl.