@Encisoclarisa
De relatos sobre la dictadura y la memoria histórica, a documentales que laten al ritmo de la Albirroja y thrillers psicológicos con proyección internacional. El cine paraguayo prepara una temporada diversa y ambiciosa que busca conquistar la gran pantalla y los festivales del mundo.
Memoria, amistad y dictadura. El film Bandas – Una historia de amistad en dictadura, dirigido por Galia Giménez Giumpelevich, se estrenó el pasado viernes 20, en la Casa Bicentenario de las Artes Visuales Ignacio Núñez Soler. La producción contó con el apoyo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) y propone una mirada sensible sobre la memoria y los vínculos marcados por la dictadura en Paraguay.
La historia sigue el reencuentro de María y Benedicta, amigas de la infancia en un barrio asunceno de los años 70, quienes al volver a verse reconstruyen su pasado atravesado por la represión, la adolescencia truncada y la supervivencia que las empujó a situaciones extremas. Entre recuerdos, dolor y complicidad, el film retrata una amistad que resiste al tiempo y reivindica la memoria desde la empatía y la fortaleza.
La fe que vuelve a latir. El próximo 30 de abril, llegará a todas las salas del país El Renacer Albirrojo, documental dirigido por Armando Aquino y Alfredo Galeano, con producción de la casa 1922 de Maneglia-Schémbori Realizadores.
El largometraje revive el proceso que llevó a Paraguay a clasificar nuevamente a una Copa Mundial de la FIFA, tras 16 años de ausencia. Más que fútbol, la película retrata la resiliencia de un pueblo que recupera la esperanza a través de la selección nacional.
A través de historias de hinchas, jugadores y cuerpo técnico, el film construye un relato íntimo sobre identidad, orgullo y unidad.
Excesos, poder y sombras del 89. El thriller Golpe inició su segunda etapa de rodaje con escenas de acción que se desarrollarán en Asunción y Ciudad del Este. Dirigida por el paraguayo Nicolás García Hume y la argentina Romina Tamburello, la película se inspira en hechos reales y se sumerge en el universo de excesos y tensiones de la alta sociedad en los últimos días de la dictadura stronista.
La trama transcurre en febrero de 1989, en una mansión aislada donde jóvenes herederos de la élite militar y económica organizan una fiesta marcada por la lujuria y el desenfreno. Pero mientras el régimen se desmorona, un grupo decide ejecutar un plan que cambiará el curso de la noche y desatará una violenta disputa por el poder.
Con un equipo internacional de más de 80 personas, 17 actores y alrededor de 50 extras, la producción apuesta a una estética de alto impacto, con objetos de lujo y escenografía minuciosamente diseñada para recrear la atmósfera de privilegio y tensión. Además, el rodaje será acompañado por un documental que mostrará el detrás de escena y los desafíos técnicos de la megaproducción.
Terror gótico. El thriller psicológico La Casa Angosta fusiona el terror gótico con el horror contemporáneo. Dirigida por Armando Aquino y Hernán Moyano, la película se ambienta en una antigua casona de Asunción, donde una joven atrapada en una relación tóxica acepta trabajar como cuidadora de un anciano moribundo, desatando una serie de fenómenos inquietantes.
La cinta dialoga con referentes internacionales del género y apuesta por una estética cuidada, con una fotografía distintiva y una dirección de arte que remite a clásicos del terror. La producción prevé su recorrido por festivales internacionales antes de su estreno regional a finales de este 2026.
El elenco está conformado por Lizzie Gómez, Diro Romero, Natalia Cálcena, Matías Miranda, Lia Love, Alejandra Cabral Valinotti y Alberto Jara.
Memoria, política y reconocimiento internacional. La película Narciso, escrita y dirigida por Marcelo Martinessi, basada en la novela homónima de Guido Rodríguez Alcalá, y recientemente reconocida por la crítica internacional en la 76ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) –donde recibió el premio Fipresci–, llegaría a los cines a mediados del 2026.
Ambientada en el Paraguay de 1958, bajo un régimen autoritario, la historia sigue a un carismático joven que irrumpe en la escena cultural con el rock & roll como símbolo de libertad, hasta que su muerte en circunstancias oscuras desata una pregunta incómoda en tiempos de silencio y miedo.
Martinessi definió la película como memoria y como un acto político. Más que una reconstrucción histórica, Narciso plantea un diálogo con el presente y reafirma el lugar del cine como herramienta de reflexión social.