07 sept 2026

Científicos visualizan por primera vez el desencadenante del párkinson en el cerebro

Los científicos han visualizado y cuantificado por primera vez en el tejido cerebral humano los grupos de proteínas consideradas como desencadenantes del párkinson, un avance que puede marcar un hito en el estudio y la lucha contra la enfermedad neurológica que más rápidamente crece en el mundo.

parkinson

El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor prevalencia en el mundo.

Lo han conseguido investigadores de la Universidad de Cambridge, del University College London, el Instituto Francis Crick y la Politécnica de Montreal, gracias al desarrollo de una técnica de imágenes que les permite ver, contar y comparar esos grupos de proteínas, responsables de que el párkinson comience a desarrollarse en el cerebro, pero que hasta ahora habían evadido la detección directa; este miércoles publican los resultados en la revista Nature Biomedical Engineering.

Los nuevos hallazgos podrían ayudar a desentrañar los mecanismos por los cuales el párkinson se propaga a través del cerebro y apoyar el desarrollo de diagnósticos y posibles tratamientos.

El párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa con mayor prevalencia en el mundo, y se trata de un trastorno crónico que afecta al sistema nervioso y que evoluciona progresivamente, lo que genera diversos grados de discapacidad y dependencia.

Para 2050 se prevé que el número de personas con párkinson en todo el mundo se duplique hasta alcanzar los 25 millones, y aunque existen medicamentos que pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas de la enfermedad, como el temblor y la rigidez, no existen fármacos que puedan ni frenarla ni detenerla.

Durante más de cien años los médicos han reconocido el párkinson por la presencia de grandes depósitos de proteínas -los llamados ‘cuerpos de Lewy'- pero los científicos ya sospechaban que unos grupos más pequeños y de formación precoz podrían causar el daño a las células cerebrales.

Estos grupos (los llamados ‘oligómeros de alfa-sinucleína’) son tan pequeños que hasta ahora no habían podido ser vistos, ya que apenas miden unos pocos nanómetros de longitud.

“Los cuerpos de Lewy son el sello distintivo del párkinson, pero básicamente indican dónde se ha desarrollado la enfermedad, no dónde se encuentra actualmente”, ha señalado el investigador Steven Lee, del Departamento de Química Yusuf Hamied de la Universidad de Cambridge y co-director de la investigación.

Pero observar la enfermedad en sus primeras etapas “nos revelaría mucho más sobre cómo se desarrolla la enfermedad en el cerebro y cómo podríamos tratarla”, ha subrayado el investigador en el resumen facilitado por la revista.

Como encontrar una aguja en un pajar

El equipo examinó muestras de tejido cerebral de personas con párkinson ya fallecidas y las comparó con individuos sanos de edad similar, y descubrieron la presencia de esos grupos de proteínas tanto en cerebros sanos como en aquellos que habían desarrollado la dolencia.

La principal diferencia entre los cerebros con y sin enfermedad residía en el tamaño de los ‘oligómeros’, que eran más grandes, brillantes y numerosos en las muestras con enfermedad, lo que sugiere una relación directa con la progresión de este trastorno neurodegerativo.

El equipo también descubrió una subclase de esos ‘oligómeros’ que aparecieron sólo en pacientes con párkinson y que podrían ser los primeros marcadores visibles de la enfermedad, posiblemente años antes de que aparezcan los síntomas.

“Este método no solo nos proporciona una instantánea”, ha afirmado el científico Lucien Weiss, de la Politécnica de Montreal, quien codirigió la investigación, y ha asegurado que también ofrece un atlas completo de cambios proteicos en el cerebro, y tecnologías similares podrían aplicarse a otras enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer y la enfermedad de Huntington.

Los investigadores han subrayado que visualizar esos grupos de proteínas ha sido “como encontrar una aguja en un pajar”, pero han incidido en la trascendencia del hallazgo, porque saber dónde están podría ser determinante para identificar tipos de células específicos en ciertas regiones del cerebro.

“La única manera real de comprender qué sucede en las enfermedades humanas es estudiar el cerebro humano directamente, pero debido a su enorme complejidad, esto supone un gran desafío”, ha corroborado la investigadora Sonia Gandhi, del Instituto Francis Crick, y ha concluido: “esperamos que superar esta barrera tecnológica nos permita comprender por qué, dónde y cómo se forman los grupos de proteínas y cómo esto altera el entorno cerebral y conduce a la enfermedad”.

Fuente: EFE

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