El Chaco paraguayo continúa consolidándose como una de las regiones con mayor potencial para expandir la producción agropecuaria y atraer inversiones, según los resultados de la primera Encuesta Nacional Agropecuaria del Chaco (ENA Chaco 2026), presentada por el director de Censos y Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Anselmo Maciel, en el marco de la Expo Paraguay 2026.
El relevamiento, realizado en el marco del Proyecto Implementación del Sistema de Censos y Encuestas Agropecuarias (Piscea), abarcó 1.250 establecimientos productivos de Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay. La información fue recopilada entre marzo y abril de este año mediante herramientas digitales que permitieron georreferenciar las parcelas y obtener un diagnóstico detallado del sistema productivo chaqueño.
Crecimiento. Los resultados muestran que la agricultura comercial gana protagonismo en una región históricamente identificada con la ganadería. La soja dejó de ser un cultivo experimental para consolidarse como un commodity destinado al mercado, especialmente en Alto Paraguay, donde los rendimientos ya se acercan a los registrados en la Región Oriental. En paralelo, productores del Chaco Central avanzan con inversiones en silos y otras infraestructuras para fortalecer la cadena de almacenamiento y comercialización de granos.
El maíz también registra un crecimiento sostenido. Aunque una parte importante continúa utilizándose para alimentación animal, el aumento de la producción amplía las posibilidades de integración entre la agricultura y la ganadería, generando mayor valor agregado dentro de los propios establecimientos.
La encuesta también confirma el protagonismo del algodón, que mantiene al Chaco como principal zona productora del país, además de identificar el desarrollo de cultivos alternativos como cártamo y poroto mungo, cuya expansión dependerá de su rentabilidad y aceptación en el mercado.
Competitividad. En el sector pecuario, el estudio refleja una ganadería altamente competitiva. Maciel destacó que los indicadores de manejo, genética y productividad posicionan al Chaco entre las regiones más eficientes de Sudamérica, con parámetros comparables e incluso superiores a los de países tradicionalmente ganaderos como Uruguay y Argentina en algunos aspectos.
No obstante, el informe advierte que el crecimiento económico del Chaco dependerá de inversiones en infraestructura. La falta de caminos transitables, energía eléctrica y acceso permanente al agua limita la expansión de la producción, encarece la logística y dificulta la instalación de industrias que permitan transformar la materia prima en la propia región.
Según Maciel, el principal condicionante para ampliar la superficie agrícola no es la calidad de los suelos, sino la disponibilidad de agua. Las zonas que cuentan con sistemas de riego ya demuestran que es posible producir soja, maíz y trigo con altos rendimientos, lo que evidencia el potencial de crecimiento si se desarrollan obras de infraestructura hídrica.
El director de Censo del MAG sostuvo que, a medida que mejoren las condiciones logísticas y energéticas, el Chaco tendrá capacidad para atraer nuevas inversiones, incrementar la producción y avanzar hacia una mayor industrialización. Como ejemplo citó el desarrollo de la cadena láctea en el Chaco Central, donde la existencia de cooperativas, plantas procesadoras y una red vial adecuada permitió consolidar un negocio competitivo.
La ENA Chaco 2026 constituye el primer diagnóstico estadístico integral sobre la producción agropecuaria de la región y ofrece información estratégica para orientar políticas públicas, inversiones privadas y proyectos destinados a potenciar uno de los territorios con mayor capacidad de expansión productiva del país.