Para llegar a la conclusión de que la estructura financiera del ex titular de Petropar Eddie Jara era “insostenible”, la Contraloría General de la República (CGR) se basó en varios hallazgos técnicos específicos. La auditoría reveló un índice de 1,21x, lo que significa que por cada G. 1.000 que Jara Rojas ganó, gastó, derogó o invirtió G. 1.210.
La CGR evaluó sus finanzas bajo dos escenarios distintos, ambos demostraron que carecía de los ingresos suficientes para cubrir sus gastos: según sus declaraciones de impuestos originales, mostró un déficit de G. 1.549.414.833 (un déficit del 21,2%).
No obstante, luego de realizar algunas rectificaciones en su declaración jurada, e incluso después de incluir sus rectificaciones fiscales “reactivas” y los supuestos pagos de intereses, Jara aún mantenía un déficit de G. 1.135.850.561 (un déficit del 14,7%), según el informe.
El análisis mostró que su saldo financiero acumulado entró en “terreno negativo” en febrero de 2025 y nunca se recuperó.
El informe señala un “nivel de derogaciones estructuralmente incompatibles con sus fuentes de ingresos acreditadas”. Por ejemplo, solo en 2024, sus gastos identificados (G. 1.520 millones) fueron más del triple de sus ingresos salariales verificados (G. 484 millones).
Para intentar resolver este desequilibrio, Jara Rojas contrajo tres préstamos personales por un total de G. 1.690 millones, pero la CGR concluyó que incluso estos préstamos sustanciales eran insuficientes para cubrir su déficit financiero.
En definitiva, la CGR concluyó que estos indicadores demuestran que sus ingresos acreditados son insuficientes para sostener su volumen real de gasto e inversión, lo que apunta a la existencia de fuentes de financiación indeterminadas o desconocidas.