Así se vivió una nueva edición de Cenando con Jesús, la iniciativa que desde hace 22 años invita a compartir la Navidad con personas que más necesitan compañía y afecto.
“Cada 24 de diciembre ya es una tradición celebrar la Navidad en hogares, hospitales, asilos. Cenando con Jesús hace veintidós años que invita a compartir con personas que necesitan un abrazo, una sonrisa, una visita; tu tiempo por sobre todas las cosas, para que tengan una Nochebuena digna”, expresó Sasha Evreinoff, coordinador de la propuesta.
La actividad se desarrolló entre las 16:00 y las 19:00, cuando voluntarios y familias se acercaron a compartir una cena sencilla, pero significativa.
“Compartimos una sopa, un pollo, una gaseosa, y disfrutamos todos juntos”, señaló Evreinoff. Destacó que cada participante eligió en coordinación con la organización dónde y con quién compartir ese momento.
La organización no recibe dinero, sino que se sostiene a partir del compromiso directo de quienes participan. “Dependemos de la gente que va a dar, nos movemos por fe. El donativo que uno quiera hacer tiene que llevarlo al lugar, ir con quien quiera compartir”, afirmó. Este año, la iniciativa llegó a unos 22 puntos identificados, manteniendo una cantidad similar de personas beneficiadas que en ediciones anteriores.
Evreinoff resaltó que en estos veintidós años con Cenando con Jesús se pudo ver que los más transformados son los que van a compartir.
‘‘Hay familias que ya hicieron de esta experiencia una tradición navideña, y otras que se suman por primera vez y repiten. Dar con amor es recibir bendición. Uno disfruta de la presencia del Señor a través de personas muchas veces olvidadas y solas, y ese ‘gracias’ sincero te toca, te transforma y te llena”, destacó el arquitecto Evreinoff.