La auditoría de gestión practicada en el proyecto Ysakâ reveló irregularidades en el manejo administrativo del proyecto.
La prueba instrumental hace referencia al traspaso de fondos de proyecto a la Fundación María Gloria, cuyo responsable es Rubén Ramírez Cataldo.
El auditor señaló en un informe que los co-directores del proyecto, el sacerdote José Antonio Rubio y Sócrates Garcete, habían entregado dinero a Ramírez Cataldo y que “ello fue avalado mediante un contrato privado y pagarés”.
El contrato especificaba que Rubén Ramírez Cataldo se comprometía a la devolución del dinero que sería destinado para la construcción de unas 4 mil viviendas para familias de escasos recursos. Sin embargo, el dinero nunca más volvió y no se sabe a ciencia cierta a dónde fue a parar. Rubio dice haber entregado a Ramírez Cataldo para depósitos de alto rendimiento y que confió en la palabra de su amigo.
Sin embargo, Ramírez Cataldo señala que no existe documentación alguna que avale lo señalado por Rubio y que por el contrario, agrega: “fui estafado por Rubio.”
Hay que recordar que la donación de la Unión Europea tenía como único objetivo la construcción de pozos artesianos y tratamientos de aguas residuales para familias de escasos recursos.
El juicio prosigue el próximo lunes y se aguarda la discusión de más pruebas. También están aún pendientes las declaraciones indagatorias de los procesados.
La Fiscalía cree que podrá obtener una condena.