Edición Impresa

Cambios que no cambian nada

 

El presidente Mario Abdo Benítez rompió la tranquila tarde del viernes cuando emitió un mensaje a través de la red social Twitter anunciando una serie de movidas en su gabinete. “Deseamos el mayor de los éxitos a Arnaldo Giuzzio como Ministro del Interior, a Euclides Acevedo como Canciller Nacional, y a Federico González como Director General Paraguayo de Itaipú! Estoy seguro de que desempeñarán sus nuevas funciones con lealtad y patriotismo!”, dice textualmente el anuncio.

No hizo cambios, solo movió piezas de un cargo a otro, por lo tanto, no hay oxigenación de su gobierno. Tampoco tomó decisiones en áreas hoy muy cuestionadas, como la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.

Estos cambios venían gestándose en Palacio por diferentes razones, especialmente la de Itaipú, donde Ernst Bergen ya se sentía muy incómodo y más de una vez presentó renuncia. A principios de enero volvió a hacerlo con ultimátum. Marito aceptó, pero le pidió unos días hasta encontrar sucesor.

Además de la binacional, había problemas en el Ministerio del Interior. Allí Euclides Acevedo mantenía diferencias irreconciliables con el comandante de la Policía, Francisco Resquín. La disputa desgastó más al ministro, porque finalmente fue el que tuvo que irse. El presidente consideró más fácil sacar al ministro que al comandante, cuyo desplazamiento genera toda una movida en la estructura policial. Además, goza de su confianza.

Para llenar el agujero, nombró a Arnaldo Giuzzio, cuya gestión en la Senad es muy aplaudida. Desvistió un santo para vestir a otro. Más allá de la eficacia indiscutible de Giuzzio, su nominación cayó muy mal en Añetete. Les parece inconcebible que un opositor esté a cargo del ministerio político por excelencia, “justo en año electoral”, se quejó un alto dirigente, quien marcó diferencias con Euclides, quien tampoco es colorado, pero “ya es uno de los nuestros, de los perros”.

Con Giuzzio, Marito abrió un frente con sus bases.

HARTO. Ernst Ferdinand Bergen Schmidt asumió la titularidad de la binacional el 19 de julio de 2019, tras el escándalo del acta secreta de Itaipú que tumbó a José Alberto Alderete. El exitoso empresario menonita fue la carta que sacó Marito para calmar los caldeados ánimos de aquella crisis que casi lo defenestró. Era entonces su asesor social y nexo con los empresarios. Su experiencia como ministro de Hacienda y de Industria y Comercio avalan su trayectoria. Con fama de honestidad y austeridad, fue la ficha perfecta.

Pero nunca estuvo cómodo en el cargo. Itaipú es la caja negra de los gobiernos de turno y las nominaciones hasta en los cargos más técnicos pertenecen a los operadores políticos. Es un sistema de cupos, una logia. A pesar de haber salido con el estigma de entreguista, Alderete pretendía seguir manejando la entidad solicitando cargos y redireccionando licitaciones. Más de una vez tuvo encontronazos telefónicos con Bergen, quien no logró cambiar a algunos directores leales a Alderete y se veía obligado a revisar minuciosamente los contratos y licitaciones para evitar que le pasen gato por liebre. Para ello armó un buen equipo de asistentes que le advertían de las “desprolijidades”. Le desgastó el control permanente ante la falta de confianza. “Bergen, como buen empresario, revisaba todo, ejerció un férreo control y evitó los amaños”, acotó una fuente.

También le cuestionaron su “excesiva austeridad”. Hace días, la binacional anunciaba “un ahorro del 36%, equivalente a unos USD 5,5 millones (G. 38.402 millones), en servicios de transporte para la binacional tras el resultado del proceso licitatorio para esta prestación durante 39 meses. A partir de este año ahorrará más de USD 1,7 millones anuales (G. 11.816 millones por año), que serán reinvertidos en proyectos de desarrollo socioambiental a favor de todo el país”. El transporte es una de las áreas más cuestionadas no solo por el alto costo sino porque hay empresas que siempre “ganan” y esta vez no pasaron el cedazo de transparencia. Es uno de los grandes negociados en la entidad que se usa como trueque político.

Otro tema que generó incordio a la dirigencia de Alto Paraná se relaciona con la medida adoptada por Bergen de aplicar mayor control en el embalse de la hidroeléctrica, margen derecha. ¿Por qué? “Porque por allí pasa el contrabando”, fuente principal de las campañas políticas y negocio de los sindicatos.

Bergen alegó cuestiones personales. Una manera de decir que no puede contar la razón por la que dio el paso al costado, luego de 18 meses de turbulenta administración, donde apenas cobró su salario (G. 108 millones mensual), porque devolvió el importe de 15 meses a la entidad para la lucha contra el coronavirus.

Si el presidente no pudo retenerlo es simplemente porque no tiene el liderazgo para frenar la voracidad de la dirigencia política que atosiga a todo el que recala en el sillón más apetecible del país. Bergen se va por la debilidad de Marito. No hay otra explicación.

NUEVO CANCILLER. Con sus 70 años, Euclides Acevedo se convirtió en una pieza fundamental en el gobierno de Abdo Benítez. De extracción opositora, férreo crítico del dictador Stroessner, presidente del socialista PRF y luego del Encuentro Nacional, fue diputado y ministro de Industria en el turbulento gobierno de Unidad Nacional de González Macchi. En la era Abdo recaló en el Ministerio del Interior en reemplazo del siempre controversial Juan Ernesto Villamayor y alcanzó la cúspide en los primeros tiempos de cuarentena por el coronavirus por su retórica y capacidad de comunicar en yopará que no tiene otro miembro del gabinete. Era trending topic y sus gestos y frases se convirtieron en stickers de WhatsApp.

Marito lo aprecia y lo considera un gran valor para su gobierno. Por ello no quería desprenderse de él y le preguntó adónde quería ir. Eligió Cancillería. El presidente consideró pertinente porque es conciliador con todas las tendencias políticas e ideológicas y el pueblo le entiende cuando habla. “Será importante en tiempos de renegociación del Tratado porque hablará con todos”, dijo una fuente palaciega.

Sin embargo, no fue fácil darle este ministerio, donde estaba su fiel amigo Federico González, quien hacía apenas tres meses asumió el cargo para el que se preparó toda la vida. Pero la renuncia de Bergen adelantó los cambios. No podía reemplazar con un político a Bergen. Y pidió a su leal camarada González que vaya a la binacional porque tiene su lealtad absoluta. El ex canciller solo responde a Marito.

El precoz cambio en Cancillería (González estuvo apenas tres meses) es una malísima señal en el exterior porque emite mensaje de inestabilidad.

AGUAS TURBULENTAS. De todos los cambios, uno es el más cuestionado. Ayer los diarios fueron implacables: “Por entreguista repudian ida de Federico González a Itaipú”, tituló Última Hora. “Gestor del acta entreguista es nuevo director de Itaipú”, dijo ABC. El diario Independiente sin vueltas lo denominó: “Traidor” con su foto en primer plano. Las radios resucitaron a Pedro Ferreira: “El que va a ser nuevo director de Itaipú fue quien me llevó el contrato por parte del presidente de la República y me dijo que si no firmaba ese día, debería renunciar y entonces renuncié en el acto”, dio el tiro de gracia el ex titular de la ANDE.

González está pagando caro haber sido el emisario de la fatídica nota. Este episodio lo pone en el bando de los malos, lo cual hace imposible que la gente tenga confianza en él.

Desde el Gobierno defienden su nombramiento. Señalan que tiene mucho carácter para los tiempos que se vienen, como la renegociación del Tratado –porque conoce el área, ya que fue consejero de la entidad– y las elecciones municipales –ya que los candidatos presionan por los fondos negros de la entidad para sus campañas–.

Ahora tiene la misión de revertir su imagen, no solo para lograr el acuerdo constitucional del Senado, sino para levantar las sospechas de la ciudadanía.

¿Se le otorgará el beneficio de la duda?

ARENAS MOVEDIZAS. Las movidas realizadas por el jefe de Estado generaron más crispación que tranquilidad. Para colmo, hay otros problemas en su gabinete. Juan Ernesto Villamayor fue interpelado por el intento de acuerdo con PDVSA, que golpeó nuevamente a su gobierno. Para retenerlo en el cargo no tiene el apoyo de Horacio Cartes. Es más, el tabacalero quiere su cabeza en bandeja de plata. Su ministro estrella y precandidato presidencial, Arnoldo Wiens, está viviendo su propio infierno. Se destapó la olla de las denuncias de corrupción y licitaciones a la medida en el MOPC, revelada por una disputa familiar entre el actual cuñado lobbysta y el ex cuñado vialero, entre otras quejas. En fin, muertos que se asustan de los degollados. Tragicomedia donde Wiens aparentemente, solo se limitaba a dar las bendiciones sin cuestionar nada.

Si se dan los cambios en la Jefatura de Gabinete y MOPC, ¿quiénes serán nombrados? ¿Volverán los viejos escombros reciclados? Porque los honestos no tienen cabida en este Gobierno.

Dejá tu comentario