El pastor ovejero belga, de nombre Jack, fue rescatado de una fábrica abandonada por oficiales alemanes a temperaturas bajo cero, lo que incluso le pudo haber causado una hipotermia y costado la vida.
Al principio, el oficial Hauke Messer sintió un poco de lástima del cachorro y pidió permiso al refugio policial para poder llevarlo a su casa, informó el medio TN.com.ar.
Posteriormente, una entrenadora de perros notó que Jack era mucho más que un cachorro común y corriente, por lo que el oficial Messer decidió entrenarlo para que forme parte del cuerpo policial, lo que consiguió a los 4 meses de edad.
Messer contó que los perros más jóvenes reciben entrenamientos acordes a su edad y que es muy importante que el cachorro tenga un espíritu muy lúdico y una gran curiosidad.
En ese sentido, dijo que si al cachorro no le gusta jugar, no servirá como un perro de servicio, ya que el adiestramiento se realiza a través de juegos y comidas como recompensa.
“Ahora me acompaña a todas partes, día y noche, depende de qué turno nos toque”, expresó el oficial.
Así también, explicó que Jack pasó a ocupar el lugar de Simba, que fue su perro guardián durante varios años y que cuando cumplió 10 años se jubiló.
El oficial indicó que Simba se encuentra feliz de no tener que pasar las noches en la patrulla y que se lo nota mucho más relajado.
De la misma manera, manifestó que su objetivo es que Jack también pueda asumir las tareas que cumplía Simba.