El menor Ronald Kennedy, fallecido el pasado sábado en medio de un supuesto ataque a una unidad de transporte de la Línea 27, tras una batalla campal entre hichas olimpistas que involucró también a un policía, tiene dos vestigios de orificios de proyectiles en la espalda y, según el médico forense Pablo Lemir, los impactos los recibió estando en movimiento, aparentemente corriendo de la rifriega que supuestamente el mismo joven había originado cuando disparó a un oficial que se encontraba en el bus.
Agosto 14, 2013 12:00 a. m.