En el tira y afloja que se viene registrando entre las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y los empresarios del transporte en torno a la renovación de la flota de ómnibus y la necesidad de que el servicio contemple la refrigeración de las unidades, la Secretaría de Estado tiene todo que ganar. Que los buses estén dotados de aire acondicionado es una propuesta que merece el pleno respaldo de la ciudadanía.
Por un lado, el Ejecutivo propuso semanas atrás otorgar un subsidio de 30.000 dólares por unidad para la adquisición de ómnibus 0 kilómetro por parte de los permisionarios de itinerarios. Dada esta ventaja –que por otra parte fue severamente objetada desde distintos sectores de la sociedad, debido a la mala calidad del servicio prestado en las últimas décadas por el transporte público de pasajeros–, es lógico que el Estado presente las condiciones que considere oportunas para hacer efectivo el aporte.
Aún a pesar de la ayuda que recibirán, los empresarios del transporte se niegan a comprar vehículos dotados de aire acondicionado. Proponen que, previamente, el Gobierno realice “estudios” destinados a definir la cantidad de pasajeros que estarían dispuestos a utilizar el servicio diferencial y otro tipo de planteamientos por el estilo que suenan más a excusa que a cualquier otra cosa. En todo caso, si alguien debiera hacer un “estudio de sustentabilidad”, son las propias empresas de transporte y no el Gobierno, que es, precisamente, el que les está entregando un aporte que es indirectamente financiado por el pueblo, mediante el pago de sus impuestos al fisco.
En un país tropical como el nuestro, con muy elevadas temperaturas como las que registra el Paraguay durante al menos medio año, es francamente incomprensible que, ya desde hace muchos años, las unidades del transporte público de pasajeros no fueran dotadas de aire acondicionado. ¿Acaso países que se encuentran en los antípodas climatológicos del nuestro, como ser Noruega, Finlandia o Canadá, se plantearon alguna vez la posibilidad de contar con colectivos o trenes de metro sin calefacción? Nunca.
Así las cosas, cabe destacar la firmeza y la determinación con las cuales el señor ministro de Obras Públicas, Ramón Jiménez Gaona, encaró el debate con el sector privado, enfatizando que el Gobierno está dispuesto a “enfrentar las complicaciones de todo tipo” que pudiera significar la no implementación del plan de renovación de unidades del transporte público de pasajeros, con la incorporación de buses 0 km con aire acondicionado.
Es de esa manera como debe expresarse un alto funcionario que busca defender los intereses de las postergadas mayorías del pueblo paraguayo, sobre todo en el sensible tema del transporte de pasajeros, algo en lo cual la ciudadanía ha estado aún más relegada que en muchos otros aspectos atinentes al curso de su vida cotidiana. Es de esperar, entonces, que el Gobierno continúe invariable en su anunciada y acertada resolución.