El economista Rodrigo Ibarrola, investigador asociado del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), dijo que las centrales obreras, al hablar de la “pérdida del poder adquisitivo”, se refieren a que su capacidad de compra ya no es la misma que hace años atrás. Indicó que por ello se insiste que seguir ajustando por inflación no refleja realmente el aumento del costo de vida de una familia trabajadora típica.
El 50% del salario se destina a los gastos de alimentos, por lo que el ajuste por IPC no refleja el aumento necesario para los trabajadores, dijo.
Al respecto, señaló que es necesario buscar un mecanismo de ajuste como nuevos indicadores como productividad o PIB. “Al ajustar por inflación solamente, las ganancias de productividad que hacen al PIB no se trasladan al poder adquisitivo de la gente. Estamos manteniendo el mismo poder adquisitivo, mientras que la economía crece”, insistió.
MIRADA SINDICAL. José Pineda, vicepresidente de la Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A), insiste que el salario mínimo no alcanza debido a la pérdida del poder adquisitivo en los últimos 36 años. El gremialista considera que el BCP hace un “relato mentiroso” de los datos estadísticos de la inflación porque no pasa del 2% a 3% al año.
Pineda relató que la pérdida del poder adquisitivo se da porque la canasta básica de alimentación subió 90% en la última década. Sin embargo, el salario mínimo creció apenas un 45% a 50%.
Criticó que el BCP estima que solo el 26% del salario mínimo se destina a los gastos de alimentación. Añadió que un estudio del 2025 del economista Raúl Monte Domeq demuestra que el desfasaje del poder adquisitivo en los últimos 36 años es de 24%.