El Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva expresó un “profundo desacuerdo” con las conclusiones preliminares presentadas ayer por la Oficina del Representante Comercial de EEUU sobre la importación por parte de 59 países y la Unión Europea de productos fabricados con trabajo forzado.
Con base en esas conclusiones, el organismo propuso un arancel del 12,5% sobre este grupo de países.
En ese sentido, el Gobierno brasileño tachó en un comunicado de “lamentable” que las autoridades estadounidenses utilicen un tema tan delicado como “justificativa” para medidas “proteccionistas unilaterales”.
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“Es absurdo intentar asociar la competitividad de la economía brasileña a insumos externos obtenidos por medio de comercio que viole la dignidad humana”, aseveró.
El Gobierno declaró su compromiso con el combate al trabajo forzado a través de labores de fiscalización y responsabilización, y dijo confiar en que las recomendaciones preliminares de la Oficina comercial no se traduzcan en aranceles efectivos.
Sin embargo, en caso de que la amenaza se concretice, las autoridades brasileñas afirmaron que responderán con reciprocidad ante medidas “sin amparo en las reglas del comercio internacional”.
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El posible arancel por trabajo forzoso se suma a otro del 25% que fue propuesto el lunes por la Oficina comercial estadounidense, tras una investigación que encontró supuestas prácticas de competencia desleal en el país suramericano.
Lula ha reaccionado con indignación a las nuevas amenazas comerciales del Gobierno de Donald Trump, con quien se reunió en la Casa Blanca hace apenas un mes.
“Vamos a luchar para que este país no sea tratado como una republiqueta insignificante. Somos muy grandes. Tenemos mucha historia y no podemos aceptar el tratamiento que EEUU le dio a Brasil esta semana”, declaró hoy durante una reunión ministerial.
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El presidente, quien aspira a la reelección en los comicios de octubre, ha culpado a su principal rival, el candidato presidencial derechista Flávio Bolsonaro, de estar detrás de los aranceles para tratar de dañarlo electoralmente.
Bolsonaro, por su parte, ha rechazado haber pedido estas medidas cuando se encontró con Trump la semana pasada en Washington.
En 2025, Trump impuso aranceles del 50% sobre gran parte de las importaciones brasileñas para intentar frenar el juicio por golpismo contra el ex presidente Jair Bolsonaro (2019-2022), padre de Flávio.
Fuente: EFE.