Desde la Casa de Bolsa Cadiem se informó de un freno en el crecimiento del mercado bursátil paraguayo en el primer trimestre del año. La Bolsa de Valores de Asunción registró un leve crecimiento interanual de 3,1%.
En términos de volumen, las negociaciones alcanzaron G. 13,3 billones (unos USD 2.094 millones), mientras que marzo se posicionó como el mes más débil del último año, con operaciones por G. 4 billones (USD 671 millones), lo que implicó una caída interanual de 11,7%. Señalaron que la desaceleración ya se venía gestando desde inicios de año, con un crecimiento de 17,2% en enero, que se moderó a 6% en febrero.
El menor ritmo de expansión se da luego de aproximadamente 30 meses de crecimiento sostenido, lo que sugiere un cambio de tendencia en el mercado, que ahora transita hacia una etapa de mayor moderación.
Esta dinámica no solo se observó en el volumen total, sino también en los distintos segmentos del mercado. Las emisiones de títulos, que habían mostrado un fuerte dinamismo en los primeros meses del año, registraron una caída interanual de 11,8% en marzo. Aunque el trimestre cerró con un crecimiento acumulado de 48,7% en el mercado primario, este resultado representa una marcada desaceleración frente al aumento de más de 120% observado en el bimestre inicial.
Por su parte, el mercado secundario, donde se negocian títulos ya emitidos, acumuló su segundo mes consecutivo de caída, con una retracción de 11,5% en marzo, profundizando la tendencia negativa que había comenzado en febrero.
El comportamiento más moderado del mercado responde, en gran medida, a un contexto de incertidumbre tanto a nivel local como internacional, que llevó a los agentes económicos a adoptar una postura más cautelosa en sus decisiones de inversión, señalaron desde la firma.
Asimismo, consideran que en el plano interno, el uso del término “economía de guerra” por parte del entonces ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, en medio de atrasos en pagos a proveedores del Estado y en un año marcado por las elecciones municipales y el retorno a la meta de déficit fiscal de 1,5% del PIB, generó señales de alerta en el mercado.
“El mensaje de ‘economía de guerra’ de alguna manera hizo que quizás se frenen algunas inversiones relacionadas con el sector público. Lo más probable es que se liberen los pagos de deudas (del Estado a las empresas proveedoras) para movilizar obras que están paradas y así generar una sensación de movimiento económico que ayude en las elecciones”, agregó el economista César Paredes, presidente de Cadiem Fondos.
A esto se suman factores externos, como el conflicto internacional que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, cuyo impacto en los costos logísticos y del combustible introduce mayores niveles de incertidumbre en sectores claves de la economía.
“La situación de la guerra en Irán genera incertidumbre en cuanto a la logística y el costo del combustible, que es un factor transversal para varios sectores”, agregó Paredes.
En este contexto, también se observó un cambio en la dinámica de los participantes del mercado. Las entidades financieras redujeron su protagonismo en las emisiones de títulos, en parte debido a una mejora en sus niveles de liquidez, lo que disminuyó su necesidad de captar recursos a través de la Bolsa.
De acuerdo con el análisis, esta recuperación de liquidez estaría vinculada al buen desempeño del sector agrícola, que permitió a los bancos recuperar colocaciones de crédito, reduciendo así su dependencia del financiamiento bursátil.
Pese a la desaceleración, el volumen de operaciones se mantiene en niveles elevados en términos históricos, lo que sugiere que el mercado no atraviesa una crisis, sino más bien un proceso de ajuste tras un periodo de crecimiento excepcional.
Más adelante, prevén que el desempeño del mercado bursátil estará condicionado por la evolución del contexto económico y político, así como por la capacidad de disipar las señales de incertidumbre que actualmente inciden sobre las expectativas de los inversionistas.