Opinión

Berrinches

Brigitte Colmán – @lakolman

Se entiende por berrinche, un “enfado grande y violento que se muestra con llantos, gritos, gestos o irritación muy visibles; en especial, el enfado acompañado de llantos y gritos de los niños”.

Bueno, pues resulta que éramos pocos y entonces llegaron los empresarios del transporte a hacer su berrinche de la temporada.

Sin avisar, y para protestar en contra del Gobierno no se les ocurrió mejor idea que joderle a la gente. A esa misma gente que ya es luego víctima de su mal servicio y su pasaje subsidiado supercaro; un servicio que trata al pasajero peor que si fuera ganado, porque todos sabemos que en este país al ganado se lo trata más que bien.

Los pasajeros pagamos el pato por la regulada organizada por los transportistas, hubo que esperar largas horas para poder abordar porque todas las unidades venían cargadas hasta el techo; impaciencia, impotencia y llegadas tardías.

Las víctimas aguardaron resignadas, y sufrieron la ofensa una vez más con el estoicismo que les caracteriza. Porque eso es lo que sucede cuando ya te acostumbrás a que te agredan, te empujen, te ninguneen y nunca te den un servicio digno. Una regulada hace que esperes más tiempo nomás, total que todos los días viajás apachurrado en un bus sin aire y con choferes que te desprecian tanto como su patrón.

Lo peor es que hay amenazas de que van a endurecer aún más sus acciones, y para el fin de la semana ya podrían hacer un paro absoluto del transporte.

Mientras tanto todo esto sucede, y con tantas amenazas, los victimarios van a lograr –eso es seguro– que el Gobierno les pague enseguida los dos millones de dólares que les deben.

Pero nunca nadie menciona todo lo que el Estado paraguayo nos debe a nosotros, los ciudadanos; nadie menciona esa lista interminable de deudas y agravios. Todas aquellas promesas que hacen los políticos que nos malgobiernan cuando quieren llegar al Palacio de López, y cuando están ahí ni siquiera recuerdan a quienes los votaron.

Para pagarles el subsidio a los ricos están bien dispuestos, pero cuando se trata de mejorar la calidad de vida de la gente, nunca alcanza la plata.

PRESUPUESTO. Los transportistas son los que ingresaron más recientemente a la lista de quienes patotean cotidianamente al pueblo paraguayo.

En estos meses en que se “discute” el Presupuesto de Gastos de la Nación, también conocido como PGN 2020, hay huelgas por doquier. Grupos de funcionarios públicos que exigen un aumento de salario; entre ellos, uno de los clásicos de la temporada: los del Poder Judicial se manifiestan y dejan de atender expedientes, esta vez por su famosa medida de fuerza, los demás también piden y piden y piden.

Que conste que todos los trabajadores tienen derecho a percibir un salario digno que les permita vivir una vida digna y feliz. El problema con los funcionarios es que después vos te vas a hacer un trámite al hospital, al ministerio, al Poder Judicial, a cualquier oficina, y te maltratan, te ignoran o te tratan como un apestado. Todo eso sin considerar el hecho de que sus salarios salen de los impuestos que pagamos nosotros, los idiotas que mantenemos a un Estado que no nos da nada: ni salud, ni educación, ni justicia, ni seguridad, pero se la pasa metiendo la mano en nuestro bolsillo.

Los funcionarios públicos tienen inmunidad absoluta, nada ni nadie los puede echar, a diferencia de los empleaditos del sector privado que dependemos de que a la empresa le vaya bien; si no, a la calle manté.

No estamos en contra de ellos, pero necesitamos un poco de empatía con la gente que paga sus salarios. Necesitamos empatía y lealtad con quienes pagan sus salarios, no con el seccionalero vago que les pide votos.

Los paraguayos son gente tranquila y hospitalaria, pero un poco lenta a la hora de reaccionar, y un día de estos se van a hartar de tantos berrinches.

Dejá tu comentario