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Bendición apostólica del Papa al Paraguay por el coronavirus

 

Su Santidad el Papa Francisco ofreció una bendición apostólica al Paraguay por la crisis del coronavirus, según una carta enviada por el Vaticano a la Conferencia Episcopal Paraguaya CEP, entidad que informó sobre la misiva.

“El Santo Padre agradece a los obispos paraguayos por la consagración a la Virgen de los Milagros de Caacupé”, durante una celebración llevada a cabo el pasado 3 de abril en la Basílica de la Virgen en Caacupé, Cordillera.

En la misma carta, el papa Francisco nuevamente pidió que recen y hagan rezar por él y por los frutos de su servicio al santo pueblo de Dios. La misiva está firmada por Édgar Peña Parra, quien se desempeña como secretario de Estado del Vaticano.

La bendición apostólica es una invocación de la protección de Dios que el Santo Padre impartió al pueblo paraguayo.

Esta nota enviada por el Papa fue recibida por la Conferencia Episcopal el pasado 16 de abril y fue dada a conocer recién en la víspera, por el organismo de la CEP.

La carta fue entregada a través de la Nunciatura Apostólica de nuestro país al titular de la Conferencia Episcopal Paraguaya, monseñor Adalberto Martínez, obispo de Villarrica.

La misiva se llevó a cabo durante la asamblea de obispos en la CEP, donde los religiosos se reunieron para reflexionar sobre la situación del coronavirus, que afecta a nuestro país y al mundo.

inédita indulgencia. Ante una situación tan especial como la que atravesamos, el papa Francisco, el mes pasado, decidió conceder indulgencia plenaria a todas las personas que se encuentren en peligro de muerte, sin necesidad de confesión. Francisco también concedió indulgencias especiales a todos los fieles que se hayan contagiado con el Covid-19, extensible a todos los trabajadores sanitarios, a los familiares y a quienes los cuidan, incluidos los que rezan por ellos. El Papa, además de conceder indulgencia plenaria en caso de peligro de muerte, aconsejó hacer lo que dice el catecismo: “Si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, dile la verdad de lo que has hecho mal, pídele perdón con todo el corazón y prométele: ‘Después me confesaré, pero perdóname ahora’”.

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