El senador Basilio Núñez afirmó que –pese a lo que señaló el líder de bancada de Honor Colorado, Natalicio Chase, quien indicó que no hay votos para aprobar– confía en que el proyecto contará con los votos necesarios para su aprobación en la Cámara Alta. “Yo sé que hay votos”, aseguró, al tiempo de marcar distancia de las declaraciones atribuidas a otros legisladores como el senador Natalicio Chase.
Núñez defendió la propuesta señalando que no se trata de una modificación constitucional, sino de una reglamentación basada en criterios ya establecidos por la Corte Suprema de Justicia. En ese sentido, insistió en que es el máximo tribunal el que tiene la potestad de interpretar la Constitución Nacional y recordó que ya se pronunció habilitando a ex presidentes para ocupar bancas en el Senado.
El legislador también cuestionó a la oposición y señaló que, en el periodo anterior, sectores opositores “impidieron el juramento de senadores electos y proclamados” y, además, desoyeron la voluntad de más de 500.000 votantes.
Asimismo, sostuvo que el proyecto busca evitar conflictos dentro de la cadena de mando y garantizar la participación plena de quienes resulten electos. En ese marco, rechazó la posibilidad de restringir derechos políticos, como la integración en la Mesa Directiva del Senado, al considerar que sería inconstitucional. Núñez minimizó los cuestionamientos de juristas y opositores, a quienes calificó de “detractores”.
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En la exposición de motivos, el proyecto señala que la senaduría vitalicia por tratarse de un cargo meramente honorífico, no podría ser imperativo, “por lo cual los ex presidentes pueden rechazar ese cargo y postularse a la senaduría activa”.
El senador Derlis Maidana afirmó que desconoce si existen los votos necesarios. Señaló que el artículo 189 de la Constitución establece que los ex presidentes “serán” senadores vitalicios, y que la oposición se apoya en una interpretación literal de ese término para cuestionar el proyecto, “pero nosotros creemos en la interpretación sistémica de la Constitución, artículo 120, artículo 197 de las inhabilidades y, por supuesto, el artículo de referencia”.
Indicó que, al analizar los debates de la constituyente, la senaduría vitalicia fue concebida como un cargo honorífico. En ese sentido, citó a Campos Cervera y a Fernández Arévalo, quienes sostuvieron esa postura. Añadió que el propio Fernández Arévalo señaló que la posibilidad de que los ex presidentes sean senadores activos responde, en primer lugar, a un reconocimiento por haber culminado correctamente su mandato y, en segundo término, a la oportunidad de aprovechar la experiencia adquirida en el ejercicio del cargo.
Agregó como tercer argumento la necesidad de que los ex presidentes se integren al sistema institucional, evitando que se conviertan en actores antisistema, algo frecuente en varias democracias. Sostuvo además que existe jurisprudencia al respecto y que los constituyentes contemplaron la posibilidad de que también puedan ser senadores activos. En ese sentido, afirmó que un senador vitalicio puede renunciar a su condición honorífica para postularse a un cargo electivo y someterse nuevamente a la voluntad popular.