El inusual tuit con el mensaje “no spoilers” sobre House of Cards fue el único del día que se salió de la tónica política de la cuenta de Obama en esa red social, un dato significativo del interés del líder estadounidense por ese programa de ficción sobre los entretelones del poder en Washington.
Verse de una sentada los 13 capítulos, cada uno de una hora, que componen la nueva entrega de la serie, como harán los más fanáticos, es para Obama un espejismo.
Ya en diciembre, en un encuentro en la Casa Blanca con el consejero delegado de Netfilx, Reed Hastings, el presidente bromeó sobre la posibilidad de que le pudieran entregar por adelantado los episodios después de que Hastings le ofreciera hacer un cameo en el programa que protagoniza Kevin Spacey.
El actor encarna al maquiavélico congresista Frank Underwood que empieza la segunda entrega de House of Cards como vicepresidente de Estados Unidos, después de un laborioso plan para ascender al cargo relatado en la primera temporada."Consigue que se hagan muchas cosas”, dijo Obama de Underwood el año pasado. “Ojalá las cosas fueran tan despiadadamente eficaces”, añadió.
House of Cards es una adaptación de una serie (y libro) británica del mismo nombre producida por el director David Fincher (La red social), entre otros, que causó sensación en 2013, cuando se convirtió en la primera serie de internet en ser candidata al Emmy de mejor drama del año.
Spacey y Robin Wright, que interpreta a la ambiciosa esposa de Underwood, obtuvieron sendas nominaciones a esos galardones. Un éxito que no hizo más que incrementar su popularidad. Pero House of Cards no es el único programa que entretiene a Obama, un ávido consumidor de series.