La AFD ha visto su calificación de emisor a largo plazo incrementada a Baa3 desde Ba1, mientras que Continental también ha recibido una mejora en sus calificaciones de depósitos y deuda no garantizada a largo plazo, alcanzando el mismo nivel de Baa3. Ambas instituciones ahora cuentan con una perspectiva estable, lo que refleja la confianza en su solidez financiera y en el entorno económico del país.
La calificadora ha destacado varios factores que han influido en esta decisión. En el caso de la AFD, se ha reconocido su fuerte calidad de activos y alta capitalización, aunque se ha señalado que su rentabilidad es relativamente baja en comparación con sus pares del sector privado, debido a su rol en políticas públicas. Por otro lado, la calificación de Continental se basa en su gestión de riesgos disciplinada y su capacidad para generar ingresos de manera consistente, a pesar de los desafíos económicos y climáticos, según los análisis de los técnicos de la firma.
Moody’s también ha resaltado que la AFD y Continental son los primeros bancos en actualizar su nota de riesgo tras la reciente calificación soberana, lo que subraya la importancia de estas instituciones en el sistema financiero del país.