El Banco Mundial elevó de 4,4% a 4,7% su previsión de crecimiento para Paraguay en 2026, de acuerdo con la actualización de octubre de su Panorama Económico de América Latina y el Caribe. La nueva estimación representa una revisión al alza de 0,3 puntos porcentuales respecto a la proyección presentada en abril.
Con la actualización, Paraguay se mantiene entre las economías con mayor crecimiento previsto de América Latina y el Caribe. Para el conjunto de la región, el organismo estima una expansión de 2,2% en 2026, mientras que para Paraguay proyecta un crecimiento más del doble de ese promedio.
La nueva previsión también implica una moderación respecto al crecimiento de 6,6% registrado en 2025. Para los siguientes años, el Banco Mundial proyecta una expansión de 4,1% en 2027 y 4% en 2028, según su cuadro de perspectivas de crecimiento.
El Banco Mundial ubica a Paraguay entre los países que continúan mostrando un desempeño superior al promedio regional. En el informe, señala que esta trayectoria está apoyada por la mejora en las condiciones de seguridad, los esfuerzos de consolidación fiscal y una sólida inversión privada.
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El organismo coloca a Paraguay en el mismo grupo de economías que están obteniendo mejores resultados a partir de decisiones de política consideradas duraderas sobre sus fundamentos macroeconómicos. En este grupo también menciona a El Salvador, Panamá y República Dominicana.
La comparación regional muestra la diferencia de ritmo. Para 2026, el Banco Mundial estima un crecimiento de 4,7% para Paraguay, frente a 4,5% para El Salvador, 4,2% para Panamá, 3,7% para Guatemala y 3,6% para Nicaragua. Brasil crecería 2,1%, Colombia 2,3%, Perú 3,2% y México 1,4%.
Una revisión al alza en un contexto regional moderado
La mejora de la previsión paraguaya se produce mientras el Banco Mundial mantiene una perspectiva moderada para América Latina y el Caribe. El organismo estima que la región crecerá 2,2% este año, prácticamente en línea con el 2,4% de 2025.
El informe señala que la elevada incertidumbre mundial, el limitado espacio fiscal y los altos costos reales del endeudamiento están afectando la demanda privada. También identifica riesgos vinculados a la evolución de los precios de la energía y a posibles efectos de El Niño sobre la producción y los precios de alimentos y energía.
En este contexto, el Banco Mundial destaca que los países con mejores resultados están mostrando trayectorias diferentes al promedio regional. El organismo señala que el desempeño de estas economías está asociado a decisiones de política que han permitido sostener los fundamentos macroeconómicos y atraer inversión.
Exportaciones y nuevos mercados
El Banco Mundial señala que los volúmenes de exportación han mostrado resiliencia en las principales economías de América Latina y el Caribe pese a la volatilidad de las políticas comerciales.
El informe destaca además la apertura de nuevos corredores de exportación mediante acuerdos comerciales; entre ellos menciona el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que, según el documento, está vigente de manera provisional desde mayo de 2026, y el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y Singapur, que entró en vigor para los distintos Estados miembros durante el año.
Aunque el organismo mejora su previsión para Paraguay, el panorama regional está condicionado por factores que pueden afectar el crédito, la inversión y la actividad económica.
El Banco Mundial señala que la desinflación en América Latina y el Caribe se ha desacelerado, mientras que la inflación de los servicios permanece persistente. Las presiones sobre los precios internacionales de energía y alimentos han llevado a algunos bancos centrales a ralentizar, pausar o revertir sus procesos de flexibilización monetaria.
Como consecuencia, las tasas de interés reales continúan restringiendo el crédito y la inversión privada. A esto se suma un espacio fiscal limitado por los niveles de deuda y el costo de los intereses, que puede desplazar la inversión pública.
La productividad aparece como el próximo factor
El informe plantea además que América Latina necesita nuevos motores de productividad y analiza el avance de la inteligencia artificial como una posible fuente de crecimiento.
El Banco Mundial advierte que el acceso a herramientas digitales no garantiza por sí mismo un aumento de la productividad. Entre las barreras estructurales de la región identifica la informalidad, el rezago en la mecanización del capital y los déficits de capital gerencial y humano.
El organismo plantea el uso de una “IA a pequeña escala”, mediante aplicaciones prácticas y de bajo costo orientadas a resolver problemas específicos. Estas herramientas podrían ser utilizadas por pequeñas empresas, trabajadores y proveedores de servicios públicos.
Para el Banco Mundial, el principal límite para aprovechar la inteligencia artificial no es necesariamente el acceso a los modelos más avanzados, sino la capacidad de absorción de las economías. Esto requiere inversión en capital humano, infraestructura digital, datos y prácticas de gestión.
En el caso de las empresas, el organismo plantea que el principal obstáculo para pasar de un uso básico de la IA a una integración en los procesos productivos está relacionado con las capacidades de gestión y los conocimientos técnicos. Propone servicios de asistencia tecnológica para que las pequeñas y medianas empresas puedan reorganizar sus procesos, capacitar a sus gerentes e incorporar estas herramientas a sus operaciones.