Por Adrián Cáceres | adrian-caceres@uhora.com.py
“Asunción es una ciudad privilegiada en ese sentido (por tener tantas composiciones dedicadas). Grandes artistas, como el caso de Manuel Ortiz Guerrero, villarriqueño de origen, le dieron títulos hermosos de declaración como Paraguaýpe”, señala el músico José Antonio Galeano, integrante de Sembrador.
A propósito, el mencionado conjunto es el único, según recordó Galeano, con un disco dedicado íntegramente a Asunción, De amores y recovas, grabado con el recordado Óscar Cardozo Ocampo y la Orquesta Philomúsica de Asunción, dirigida por el maestro Luis Szarán.
“Asunción es muy cara para todos los paraguayos, es la eterna novia de los que habitan esta tierra. Cuando cantamos con Sembrador Paraguaýpe, por ejemplo, es una de las canciones más aplaudidas, y la interpretamos en Eusebio Ayala, como en Ciudad del Este o adonde vayamos. La capital es demasiado entrañable”, apunta Galeano.
difusión. José Antonio agregó que las composiciones sirven para valorar a Asunción, porque “es una ciudad apreciada, aunque esté más o menos degradada, con semáforos que funcionan mal, o con sus servicios escasos y pobres”.
A su vez, el profesor y folclorista Serafín Francia Campos opina que este tipo de canciones ayudan a estimar a la ciudad y darla a conocer mundialmente. Dijo que se debe apuntar a una difusión generalizada de la música paraguaya, incluyendo las dedicadas a Asunción. “Los concursos son útiles. Hay que impulsar un plan nacional de difusión y creación de la música paraguaya”, expresó Francia. Recordó que se intentó hacer una ley de obligatoriedad de difusión de la música nacional, que afortunadamente no prosperó. “Todo lo que es impuesto genera una reacción. En lugar de poner multas, se deben dar incentivos”, resaltó Serafín.
Por otro lado, Augusto Barreto, autor de Mi ciudad, rememoró cómo compuso esa canción. “La compuse pensando en el edicto Nº 3 de la época de Stroessner (por el cual se prohibía toda actividad de entretenimiento más allá de la una de la madrugada) y en cómo la gente era indiferente a lo que ocurría”, recuerda Augusto.
Y hasta hoy se siguen componiendo canciones dedicadas a la Madre de Ciudades, que ya brillarán con el tiempo con luz propia en medio de títulos clásicos, como el tema Asunción, de Federico Riera; Rumores de Asunción, de Ramón Mendoza; Luna de mi Asunción, de Osvaldo Sosa y Mauricio Cardozo Ocampo; Serenata a mi Asunción, de Matías Ferreira y Neneco Norton; o Lejos de mi Asunción, de Carlos Gómez y Miguel Riveros.