Durante la apertura de la Segunda Convención Bancaria, el presidente del gremio, Osvaldo Serafini, destacó que el sistema financiero acompañó las medidas adoptadas por el Ejecutivo para atender los compromisos pendientes con las empresas proveedoras, aprovechando la participación del ministro de Economía, Óscar Lovera; el presidente del Banco Central del Paraguay, Carlos Carvallo, entre otras autoridades.
“En el ámbito fiscal, es positivo que se estén alcanzando acuerdos para honrar los compromisos de corto plazo con proveedores del Estado, y como sistema financiero hemos acompañado la iniciativa”.
No obstante, sostuvo que el debate no debe limitarse a resolver la coyuntura, sino que debe enfocarse en los problemas que comprometen la sostenibilidad de las finanzas públicas.
“Pero la banca no puede limitarse a celebrar paliativos; es imperativo abordar con idéntica responsabilidad el fondo de la cuestión –los desafíos estructurales del sobregasto fiscal, y la sostenibilidad de los sistemas jubilatorios–, problemas cuyos orígenes trascienden a la coyuntura actual, pero cuya resolución no admite más postergaciones ni atajos contables que trasladen el problema hacia el futuro”, aseguró.
El titular de Asoban afirmó además que la estabilidad macroeconómica no solo depende de indicadores sólidos, sino también de instituciones fuertes y reglas previsibles.
En ese sentido, defendió la necesidad de preservar la independencia técnica del Banco Central del Paraguay y alertó sobre el riesgo de que las decisiones económicas se vean condicionadas por presiones de corto plazo.
“La independencia técnica y la credibilidad del Banco Central del Paraguay son activos institucionales que deben resguardarse de manera constante”, sostuvo.
Asimismo, advirtió que “la estabilidad macroeconómica requiere firmeza, pero también templanza para sortear las presiones políticas y las soluciones populistas, que en nada contribuyen a un desarrollo armónico”.
Otro de los mensajes del dirigente estuvo dirigido al proceso de elaboración de las regulaciones financieras. Si bien reconoció la potestad de las autoridades para definir el marco normativo, sostuvo que las medidas que afectan al sistema deben construirse mediante un diálogo técnico con los actores del sector.
“Como sector, no cuestionamos la facultad de la autoridad para definir el marco regulatorio. Sin embargo, consideramos indispensable que los actores sean escuchados antes de la adopción de medidas que impactan directamente en su operación”.
Serafini añadió que “una regulación construida con diálogo fortalece al sistema; una diseñada sin él, reduce su capacidad de adaptación y desarrollo”.
Reafirmó el compromiso del sector bancario con la estabilidad financiera y el desarrollo del país, aunque insistió en que también forma parte de su responsabilidad advertir cuando determinadas decisiones regulatorias se adoptan sin el suficiente análisis técnico.
Grado de inversión no es un pasaporte a la prosperidad
“En este mapa de incertidumbre global, Paraguay se destaca de manera sobresaliente. La obtención de nuestro segundo Grado de Inversión ratifica la solidez del rumbo macroeconómico que hemos construido durante décadas. Pero seamos claros: esta calificación no es una meta de llegada, ni un pasaporte automático a la prosperidad. Es una puerta de oportunidades, que se abre y que se cierra, según la coherencia de lo que hagamos de aquí en adelante”, advirtió el alto ejecutivo.
El mercado internacional de capitales no premia promesas, premia previsibilidad sostenida. “Y la previsibilidad no se construye solo con indicadores macroeconómicos prolijos, se construye también con instituciones que actúan dentro de reglas claras, estables y conocidas por todos los actores”.
Serafini destacó que el sistema bancario nacional es el sistema circulatorio del país y que por sus entidades fluyen las venas de la economía nacional, con depósitos que superan los G. 190 billones, y una cartera de créditos que financia a la economía por unos G. 187 billones (unos USD 31.000 millones).
“Nuestra banca opera con niveles de solvencia del 12,5% y con un buffer de liquidez con capacidad de absorber los choques externos y brindar certidumbre a la producción y al comercio. Esta fortaleza no es casualidad, ni un regalo del ciclo. Es resultado de decisiones prudenciales sostenidas en el tiempo, de una supervisión seria, y del compromiso de cada entidad con la solidez de su balance y con la estabilidad financiera”, indicó.
Finalizó recalcando que “ser socio estratégico también conlleva la responsabilidad de señalar, oportunamente, con respeto y con objetividad, cuando medidas que afectan al sector, se adoptan sin la instancia de consulta y análisis técnico, que resultan necesarios para su adecuada implementación, y para la preservación de la confianza en el sistema”.