La vida para los pobladores que viven en los límites de Republicano y Roberto L. Pettit sigue estando marcada por el miedo a que en una próxima lluvia intensa, los terrenos, muros y pertenencias cedan ante el posible desborde del arroyo Ferreira.
Marina Sandoval, quien vive hace 68 años en la zona de 33 Proyectada y Tte. Samudio, contó a Última Hora que su vivienda tenía un muro de contención, pero este se fue desmoronando con el tiempo, como consecuencia de la severidad de las lluvias, que suelen provocar un aumento del nivel del arroyo.
El temor, tanto para ella como para la familia que vive a su lado, surge cada vez que el cielo se oscurece y presenta señales de una tormenta. “Cuando viene el temporal arrasa, lleva todo”, recordó.
Contó, por otro lado, que los vecinos deben acumular la basura en ciertas zonas como método de contención. “Es lo que a nosotros nos sostiene todavía. La basura. Porque o sino de hacia abajo va a carcomer, y nosotros nos vamos a quedar todos sin terreno. No nos queda de otra que tirar lo que se puede”, explicó, y añadió que en su casa se vive “con el Jesús en la boca”.
Anteriormente, en el patio de su vivienda existía un pozo de 24 metros de profundidad. La señora Marina recordó que en el 2014, luego de retornar al país de la Argentina, a donde fue a tratarse un problema de salud, se encontró con que los vecinos se unieron para construir un muro de contención.
Marina, sin embargo, se enteró tardíamente acerca de los detalles de la construcción, por lo que sufrió un accidente debido a que no estaba al tanto de que los vecinos cerraron el pozo que existía en su vivienda, utilizando basura y escombros.
“Yo crucé acá y se hundió y me quedé colgada del borde. Y estaba un sobrino y una sobrina que me levantaron, y cerramos nosotros de nuevo con escombros”, recordó.
Más afectados. Guillermina Alegre, otra vecina afectada por los desmoronamientos, recordó que las instituciones no les ofrecen alternativas a los pobladores para mejorar la situación por la que atraviesan.
“El desmoronamiento es el tema. Nadie nos ofrece una alternativa, ni una sola. Dicen que tenemos que salir por el peligro, pero hasta ahí”, indicó Alegre, y recalcó que el arraigo no es tanto el problema como la falta de alternativas, ya sea un espacio en el que los vecinos puedan habitar u otra opción que les permita vivir sin peligro y con dignidad.
La vecina recibió a un equipo de este diario en su vivienda en la que ya se ven grietas en la sala. Así también, parte de un muro construido detrás de la casa, presenta señales de que terminó cayendo en medio de una tormenta.
En la misma zona, a metros de la Escuela y Colegio Nacional Dr. Ignacio A. Pane, se registró otro percance: Uno de los vecinos más antiguos cayó en la zanja a comienzos de este año, situación que obligó a los pobladores a llamar a los bomberos para rescatarlo.