15 may. 2026

Arnaldo y la res pública

Por Miguel H. López – En TW: @miguelhache

El descaro en el uso y la manipulación de la cosa pública para fines particulares va alcanzando niveles épicos en estas previas municipales. Lo que ayer desató la rasgadura de ropas de los concejales colorados en la sesión de la Junta Municipal de Asunción no es sino la expresión cínica de una vieja práctica de abuso y manipulación de la plata y los bienes de los demás.

El ex intendente de Asunción, Arnaldo Samaniego, quien renunció semanas atrás para encarar su campaña por la reelección, es el principal protagonista. Las denuncias al respecto ya habían empezado a esbozarse tímidamente en su tercer año de mandato. Concejales de la oposición y vecinos –o vecinalistas– de diversos lados venían hablando y temiendo que los recursos de la Comuna se estén empleando para encaminar la campaña por el rekutu.

Las sospechas cobraron cuerpo y fue andando. Hoy empieza a llegar incluso como denuncia ante el Legislativo municipal en donde uno de los ediles, Víctor Sánchez, incluso presentó una minuta para prohibir que el ex intendente sea invitado a todas las inauguraciones oficiales de obras concluidas por la Comuna, ya que está en campaña y su presencia es propaganda a costa de espacio y bienes municipales y de la gente.

Lógicamente el simple hecho de mencionar lo que ocurre y colocarlo en la dirección que tiene: un abuso, una falta, un delito electoral, disparó la indignación de quienes siempre ejecutan estos actos ilegales como si fueran naturales, y hasta consideran que es de realización obligatoria por parte de sectores que hace años abusan de lo público.

Los ediles colorados se alborotaron y el presidente del órgano –Hugo Ramírez– cortó el uso de palabra al proyectista dando el turno a un correligionario para que pida el rechazo del documento. Los concejales opositores se retiraron denunciando la arbitrariedad y el abuso.

Lo ocurrido es la institucionalización del pokarê, la prebenda, el delito por el uso de la cosa –res– pública.

Ya en los últimos días de gestión como intendente, Samaniego había acelerado e inaugurado obras con pompa y boato. Obras que hacía años venían esperando su finalización y que de pronto hallaron el milagro por obra electoral. Y sigue ocurriendo.

Hay quienes dirían que son trabajos municipales. Que no hay nada de malo. Que fue el intendente y las obras empezaron bajo su gestión, etcétera. En realidad, la política no está disociada de la ética y menos de la ley. Y es aquí donde cualquier argumento en favor se deshace.

Lo que hace Samaniego es antiético por el cargo que ocupaba; y ahora es ilegal por la campaña que impulsa valiéndose de esta situación. Él, sencillamente, ya no es funcionario. Es un candidato en proselitismo. Lo que hace viola la ley, al igual que quienes sostienen esa práctica.

Es tan delincuente quien comete el acto como sus cómplices para perpetrarlo.