El directivo de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec), Fernando Serrati, analizó la reciente caída en las exportaciones de carne durante el mes de febrero de este año y sostuvo que los datos deben interpretarse con una mirada más amplia, atendiendo a factores estructurales que afectan a la producción ganadera.
Desde la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec) sostienen que los datos de febrero deben analizarse con una perspectiva más amplia, como lo destacó el productor ganadero y dirigente gremial.
Según explicó Serrati, Paraguay perdió alrededor de 600.000 vacas en servicio en la última década, lo que redujo de forma estructural la base productiva del sector.
Cuando disminuye el número de vacas, inevitablemente cae la producción de terneros y, algunos años después, la disponibilidad de animales para faena, advirtió.
A su criterio, el problema actual no responde a una situación puntual, sino a las consecuencias de haber debilitado el eslabón más importante de la cadena ganadera: la vaca.
Si bien reconoció que existe cierta estacionalidad en el comportamiento de las exportaciones, Serrati consideró que limitar el análisis únicamente a ese factor sería simplificar la situación.
En ese sentido, indicó que la pérdida de 600.000 vientres productivos implica dejar de generar alrededor de 400.000 terneros por año en un sistema eficiente, lo que termina impactando en toda la cadena de valor en el mediano y largo plazo.
El directivo también se refirió al efecto del tipo de cambio sobre la rentabilidad del productor.
Señaló que la baja del dólar frente al guaraní afecta directamente al sector primario, debido a que el ganado se comercializa en dólares mientras que la mayor parte de los costos operativos se pagan en moneda local.
Cuando el dólar cae, el ingreso del productor medido en guaraníes disminuye, explicó, lo que genera incertidumbre y reduce los incentivos para invertir en una actividad de largo plazo como la ganadería.
En cuanto al escenario internacional, Serrati sostuvo que la demanda por carne paraguaya continúa firme. No obstante, aclaró que el nivel de actividad dependerá principalmente de la disponibilidad de ganado terminado.
La ganadería funciona como una cadena biológica larga. Las decisiones que se toman hoy sobre la base de vientres se reflejan varios años después, puntualizó.
Respecto a los precios, consideró que han mostrado cierta estabilidad, con ajustes moderados. Sin embargo, manifestó la preocupación del sector por la transmisión de los valores internacionales al productor.
Los aumentos de los precios internacionales no siempre se trasladan al productor con la misma velocidad o intensidad, señaló.
Transparencia. Ante este escenario, Serrati reclamó mayor coordinación y transparencia dentro de la cadena cárnica para generar confianza entre los distintos actores. Al mismo tiempo, recomendó que los productores continúen apostando a mejorar la eficiencia productiva.
No obstante, enfatizó que, a nivel país, el desafío principal es fortalecer la base del sistema ganadero.
“Si queremos aumentar la producción de carne y consolidar el crecimiento del sector, recuperar el número de vientres en producción será un paso clave”, concluyó el dirigente de la Appec.