02 oct 2026

Ángeles Custodios

Hoy meditamos el Evangelio según san Mateo 18,1-5.10.

Nos cuenta el Evangelio de hoy que en una ocasión, cuando Jesús estaba con sus discípulos, “llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo: Si no os convertís y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos”.

Jesús, cuando hablaba del amor de Dios Padre por los niños y por los que se hacen como niños, señaló: “Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”. Fundada en éste y en otros textos inspirados –recordaba Mons. Javier Echevarría–, la Iglesia enseña que desde la infancia a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión.

En un día como hoy, el dos de octubre de 1928, día de los ángeles custodios, nació el Opus Dei. Quiso Dios poner en el corazón bien dispuesto de san Josemaría, la inquietud divina de hacer llegar a todo el mundo una llamada universal a buscar la santidad en su vida ordinaria, santificando las realidades profesionales y familiares de la vida cotidiana.

Cada año, en esta fecha, su corazón se alzaba con sencillez infantil al Señor en acción de gracias y acudía a su ángel custodio para que le ayudara a tratar a Dios con plena intimidad, con toda su mente y todo su corazón.

“Esta mañana –escribía el 2 de octubre de 1931, tres años después– me metí más con mi Ángel. Le eché piropos y le dije que me enseñe a amar a Jesús, siquiera, siquiera, como le ama él”. Y su oración discurrió por un cauce profundo y sereno: “¡Qué cosas más pueriles le dije a mi Señor! Con la confiada confianza de un niño que habla al Amigo Grande, de cuyo amor está seguro: Que yo viva sólo para tu Obra –le pedí–, que yo viva sólo para tu Gloria, que yo viva sólo para tu Amor [...].

Recordé y reconocí lealmente que todo lo hago mal: eso, Jesús mío, no puede llamarte la atención: Es imposible que yo haga nada a derechas. Ayúdame Tú, hazlo Tú por mí y verás qué bien sale.

Luego, audazmente y sin apartarme de la verdad, te digo: empápame, emborráchame de tu Espíritu y así haré tu Voluntad. Quiero hacerla. Si no la hago es... Que no me ayudas. Y hubo afectos de amor para mi Madre y mi Señora, y me siento ahora mismo muy hijo de mi Padre-Dios”.

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/2026-10-02/)

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