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Alertan sobre carreras de salud que están “en negro”

 

Pese a que más de la mitad de las carreras que se presentaron al proceso de acreditación rebotaron, al corte de los últimos diez años de vigencia del modelo nacional, lo que más preocupa a la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) es la proliferación de ofertas académicas –principalmente del área de la salud– que operan “en negro”.

Esto en razón a que, por más de que tengan la habilitación del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), existen carreras que siguen sin presentarse para ser verificadas por los expertos nacionales e internacionales que miden la calidad y el estado en que se desarrollan. Existen al menos 15 ofertas de Medicina que todavía no se presentaron para ser evaluadas (ver infografía).

“La normativa vigente establece que es de carácter obligatorio iniciar el proceso de evaluación y acreditación de la carrera de Medicina; sin embargo, aun teniendo egresados no inscriben o se inscriben y no concluyen el proceso“, comenta Raúl Aguilera, presidente de la Aneaes.

Entiende que muchas autoridades de estas instituciones de educación superior “son conscientes de las limitaciones académicas”, razón por la cual evaden las evaluaciones porque “en las condiciones actuales no van a conseguir el sello de calidad”.

El Dr. Antonio Cubilla, médico investigador de la Sociedad Científica del Paraguay, califica de irresponsable que las universidades no se presenten a la evaluación.

Coincide que, podría ser, que no se presentan “por no estar en condiciones adecuadas para ser aprobadas”; pese a que –a su juicio– los criterios de acreditación “no son demasiados rigurosos”.

El ex director del Hospital de Trauma, Dr. Aníbal Filártiga, comparte ese punto al referir que “tampoco garantiza que sean de calidad” las carreras que se someten a la revisión de Aneaes.

“La prueba es que varias están aprobadas sin que sean realmente entidades educativas de mucha significación (...) No veo otra explicación que aún esos criterios mínimos, probablemente, no están cumpliendo”, señala Cubilla.

DISOCIACIÓN.

El investigador ve que el problema no es solo que sean insuficientes los criterios de la agencia. “Es algo que está más allá de la cuestión de esta entidad acreditadora que es la calificación académica y profesional de las instituciones médicas hospitalarias”, afirma al observar que las universidades están disociadas de los centros médicos.

“Las universidades no tienen el control sobre las prácticas médicas ni los programas o sobre la manera en cómo se trabaja. Entonces, se van como observadores; no están integrados a la mecánica de las prácticas de esas instituciones hospitalarias”, dice.

Cubilla señala la necesidad de que haya “una simbiosis” entre lo que es la enseñanza y la práctica; “ni hablar de las investigaciones que casi no existen”. Critica que, salvo pocas excepciones, “prácticamente no existe investigación médica en el 95% de estas facultades Medicinas nuevas”.

A su criterio, hay pocas instituciones en el país que están aptas para tener una facultad de Medicina. Aunque, con algunas “transformaciones estructurales” podrían adecuarse. Por ejemplo, en alianzas con el Instituto de Previsión Social (IPS), el Hospital Nacional de Itauguá, el Instituto del Cáncer y otras instituciones.

Aparta de ese espectro a los hospitales regionales que “no están capacitados para ofrecer carreras médicas”. Y se refiere a los centros de salud del interior.

“Las facultades deberían concentrarse en estos grandes hospitales y que hayan algunas pocas facultades de Medicina”, indica y dice que deben haber hasta cinco o seis instituciones, no más.

Cada una debería tener control sobre la instrucción hospitalaria. “Ese criterio, muy básico y muy crítico, no se da en la mayoría de las universidades”, concluye.

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El Paraguay no necesita más de cinco a seis facultades de Medicina, creo que las demás redundan. Antonio Cubilla, médico investigador.

El dinero cambió todas las reglas de juego. No pueden haber facultades de Medicina sin un hospital de al menos 300 camas. Aníbal Filártiga, médico.

Evaden las evaluaciones, atendiendo que en las condiciones actuales no van a conseguir el sello de calidad. Raúl Aguilera, presidente de la Aneaes.

Acreditación de la Aneaes dura de cuatro a seis años

El consejo directivo de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) ajustó su política de asignación del sello de calidad el año en el modelo nacional: de acuerdo al estado de las ofertas o programas académicos en el momento de evaluación, y si superan las pruebas de calidad, las acreditaciones tendrán un periodo de duración de cuatro o seis años. Hasta este año, la vigencia del mínimo era de cinco años.

La agencia tiene publicada en su página web (www.aneaes.gov.py) la base de datos de todas las carreras de grado y posgrado que están acreditadas, postergadas y las que no acreditaron.

La lista divulgada ayer por ÚH sobre algunas carreras de salud que no lograron el sello de calidad corresponde a la nómina oficial que la agencia publica en su sitio en internet, con la distinción de la sede y el número resolución y año en que se emitió.

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