Ahora, para comenzar a operar necesita G. 75 millones mensuales para la contratación de recursos humanos. La entidad recibe del Estado el mismo monto, pero en forma anual.
Son 12 tías sustitutas y seis rotativos, más un sicólogo, una trabajadora social, un abogado y una secretaria administrativa lo que necesita el albergue para comenzar a operar en el nuevo edificio, inaugurado hace unas semanas en el barrio 23 de Octubre de Ciudad del Este.
El hogar tiene su sede cerca del Salto Monday en Presidente Franco, donde no tiene condiciones para seguir manteniendo a 58 niños, cantidad con tendencia a ir aumentando, a medida que llegan las órdenes judiciales para recibir como hogar provisorio a los menores, cuyos padres tienen problemas con la Justicia o que son víctimas de violencia de diferentes tipos, y ya no podrán vivir con sus progenitores, de acuerdo con el relato de Cristina Benítez, más conocida como la tía Cristina.
El sueño de contar con un albergue acorde a las necesidades de los niños se hizo posible con la adquisición del nuevo local-terreno, la construcción y amoblamiento, todo gracias al apoyo solidario de las empresas con responsabilidad social.
Ahora falta el siguiente paso para que el Hogar pueda mudarse a su nuevo local, que son los fondos para pagar los salarios de los trabajadores y tías sustitutas que necesitarán contratar para que los niños puedan tener una atención en un ambiente más familiar, conforme con el relato de la tía Cristina. El local cuenta con 12 apartamentos, con todo el mobiliario. EM