@Encisoclarisa
El escritor y editor japonés Akira Kimura vivió una destacada y exitosa visita a Paraguay, donde compartió su experiencia y visión sobre el universo del manga y el animé en el marco de las celebraciones por el 90 aniversario de la inmigración japonesa en el país. Sus conferencias, organizadas por la Embajada del Japón en Paraguay, se desarrollaron con gran convocatoria en la Universidad del Pacífico Paraguay y en la Asociación Japonesa de Asunción.
Durante su paso por Asunción, Kimura, director de la editorial Ichijinsha, perteneciente al influyente grupo Kodansha, destacó el entusiasmo del público local, con el que pudo intercambiar opiniones sobre sus géneros favoritos y su vínculo con esta forma de expresión cultural.
El editor había manifestado previamente su interés por conocer a los fans paraguayos, y finalmente confirmó que encontró una comunidad apasionada y comprometida con el manga y el animé.
Su visita también incluyó un acercamiento a la cultura paraguaya. Kimura comentó que había visto la película The Mission, lo que despertó su curiosidad por la historia de las Misiones Jesuíticas y el pueblo guaraní, estableciendo un interesante paralelismo con la llegada de misioneros al Japón en el mismo periodo histórico.
Un fenómeno que trasciende fronteras. En sus charlas, el editor explicó cómo el manga, nacido en Japón, se consolidó como un fenómeno cultural global gracias a la combinación de historias imaginativas y un ecosistema que incluye el animé, el cosplay y otras expresiones de los fans. Señaló que el acceso simultáneo a series animadas en distintos países ha sido clave para atraer nuevos lectores hacia las obras originales.
Kimura también analizó la evolución de la industria, marcada por la diversificación de géneros, especialmente la fantasía, la fantasía romántica y contenidos dirigidos a nuevas audiencias, así como por la aparición de formatos digitales como los webtoons coreanos (cómics online), que plantean nuevos desafíos para el manga tradicional.
Al referirse al proceso de adaptación del manga al animé, destacó la complejidad de trasladar personajes del formato bidimensional a producciones audiovisuales que requieren equipos multidisciplinarios. En ese sentido, subrayó que incluso detalles mínimos pueden incidir en la calidad final de una obra animada.
INSPIRACIÓN PARA NUEVOS CREADORES. Con una trayectoria que también lo tuvo como autor, galardonado con el Premio Kodansha Chiba Tetsuya en 1986, Kimura compartió consejos con jóvenes interesados en convertirse en mangakas. Insistió en la importancia de concluir las obras y de someterlas a la mirada crítica de otros para mejorar su calidad.
Finalmente, dejó en claro que el valor más importante del manga radica en su capacidad de generar emociones. Para el editor, las historias que logran conmover profundamente son las que perduran y construyen un vínculo duradero con el público.
Su paso por Paraguay no solo fortaleció los lazos culturales entre ambos países, sino que también reafirmó el papel del manga como un puente capaz de unir distintas culturas a través de la imaginación y la emoción.