30 abr. 2026

Aferrarse impide avanzar

Aferrarse a aquello que no fue puede ser una experiencia dolorosa y frustrante. Es natural que anhelemos lo que no pudimos tener o lo que se escapó de nuestras manos, pero aferrarse a ello puede impedirnos avanzar y encontrar la felicidad en el presente.

Es importante recordar que la vida es cambiante y que no siempre obtendremos lo que deseamos. A veces, las cosas no salen como esperábamos y debemos aceptar y seguir adelante...

Aferrarse a lo que no fue solo nos mantiene atrapados en el pasado y nos impide experimentar nuevas oportunidades y crecimiento personal.

En lugar de aferrarnos a lo que no fue, es importante aprender a soltar y dejar ir. Esto no significa olvidar o ignorar nuestras experiencias pasadas, sino más bien aceptarlas y aprender de ellas. A veces, lo que no fue puede ser una lección valiosa que nos ayuda a crecer y a tomar decisiones más sabias en el futuro.

Además, aferrarse a lo que no fue puede impedirnos ver las cosas buenas que sí tenemos en nuestras vidas. Es fácil obsesionarse con lo que no tenemos, pero es importante recordar y apreciar lo que sí tenemos.

Se debe tener en cuenta que centrarse en lo positivo nos ayuda a tener una actitud más positiva y a encontrar la felicidad en el presente.

Aferrarse a lo que no fue solo nos impide avanzar y encontrar la felicidad en el presente. Es importante aprender a soltar y dejar ir, y enfocarnos en lo positivo que tenemos en nuestras vidas. Aceptemos lo que no fue y sigamos adelante con esperanza y gratitud.

Dejar ir todo lo que no fue posible puede ser un proceso muy difícil, pero hay algunas estrategias que pueden ayudarte.

1. Acepta tus emociones: Permítete sentir y procesar las emociones asociadas con lo que no fue posible. Reconoce cualquier tristeza, decepción o frustración que puedas experimentar. Aceptar tus emociones te permitirá comenzar a sanar y seguir adelante.

2. Practica el autocuidado: Cuida de ti mismo/a durante este proceso. Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien, como hacer ejercicio, meditar, pasar tiempo con seres queridos o disfrutar de tus hobbies favoritos. El autocuidado te ayudará a mantener una mentalidad positiva y a fortalecerte emocionalmente.

3. Cambia tu perspectiva: Intenta ver la situación desde una perspectiva diferente. En lugar de enfocarte en lo que no fue posible, trata de encontrar las lecciones aprendidas y las oportunidades que surgen de la situación. Esto te ayudará a ver el lado positivo y a encontrar nuevas metas y sueños.

4. Practica el perdón: Perdónate a ti mismo/a y a los demás involucrados en la situación. El perdón te libera de la carga emocional y te permite avanzar sin resentimientos. Recuerda que el perdón no significa olvidar, sino liberarte de la negatividad asociada con la experiencia.

5. Visualiza un futuro diferente: Visualiza cómo te gustaría que fuera tu vida en el futuro. Imagina nuevas metas, sueños y posibilidades. Esto te ayudará a enfocarte en el presente y a trabajar hacia un futuro más positivo y gratificante.

Recuerda que dejar ir puede llevar tiempo y es un proceso individual. Sé paciente contigo mismo/a y date permiso para sanar y crecer. Si sientes que necesitas apoyo adicional, considera buscar la ayuda de un terapeuta o consejero que pueda guiarte a través de este proceso.

(*) Magíster en Sicología Clínica y Especialista en Sicología Jurídica y Forense - CENPCI.org

Más contenido de esta sección
Paraguay vive una transformación que ya no tiene retorno en el campo de la educación médica, y el año 2025 marcará un punto de inflexión en ese camino. Desde la creación de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) en 2003, la regulación de la calidad universitaria pasó de ser un ideal normativo a convertirse en un mandato asumido con responsabilidad creciente por las carreras de Medicina, tanto públicas como privadas.
La gestión de residuos sólidos urbanos es mucho más que una cuestión ambiental: es un tema de salud, equidad y desarrollo. En Paraguay, tanto en zonas urbanas como rurales, los desafíos son múltiples, pero también lo son las oportunidades para impulsar soluciones sostenibles.
Hoy he conocido a Nolberto, un niño de 11 años que ha llegado a la Clínica. Su papá está en la cárcel por el asesinato de su esposa (mamá del niño). El pequeño fue encontrado envuelto en una sábana, en el suelo. Tiene una seria desnutrición, no camina ni habla debido a su evidente retraso.
Qué belleza es ver que María está viva en tantos de nosotros. El sentimiento de ser sus hijos, de protegerla y de que “nadie se meta con ella” ha sido muy bello durante estos últimos días. Suena extraño, pero es una madre “viva” entre nosotros. Nadie ha quedado indiferente: Ateos, protestantes, cristianos de todo tipo. ¡María es una vida! Y esta vida se llama Iglesia. Quizá es este el título más grande que hoy podemos dar a María, “Madre”, porque es la experiencia de cada uno de nosotros. Sin embargo, es bueno aclarar para no sospechar.