Política

“A todos nos conviene adelantar las negociaciones sobre Itaipú”

Diplomático valora que Paraguay ya tenga el equipo que negociará el Anexo C del Tratado de la hidroeléctrica Itaipú, firmado con Brasil en 1973. Comparte la idea de hacerlo antes del 2023 para evitar que el proceso negociador se contamine con campañas electorales venideras. Dice que Paraguay creció al doble de la velocidad en que lo hizo Brasil desde el 2000 y reúne condiciones para un rápido avance. Reconoce que les sorprendió la dimensión que cobró la crisis del 2019 que puso al presidente Mario Abdo al borde de un juicio político.

El nuevo embajador de Brasil llegó a comienzos de diciembre al Paraguay. Es economista y diplomático con una carrera de 30 años en la que le ha tocado “experiencias muy distintas”. Amigo de varios embajadores paraguayos con los cuales coincidió en ámbitos como el de la ONU, Flávio Soares Damico observa admirado la economía paraguaya actual y el veloz crecimiento que ha experimentado el país desde el 2000.
Opina con solvencia sobre los temas que se les plantea. Sobre la crisis política que generó en Paraguay, el acta firmada en mayo pasado para la contratación de energía de Itaipú, gestionada de forma bilateral, el diplomático dice que tanto su país como el nuestro deben realizar esfuerzos “para aumentar la confianza”, tras ese episodio. Pondera positivamente que el Gobierno paraguayo ya conformó la comisión que revisará con su país el Anexo C del tratado de Itaipú, previsto para el 2023, aunque, dice, convendría a todos adelantarlo para el 2021, para evitar que se contamine con los procesos electorales próximos.

–Cuéntenos sobre su trayectoria como diplomático.

–Nací en Porto Alegre. Nosotros en el Sur de Brasil tenemos una gran familiaridad con todos los Estados del Río de la Plata, tenemos una historia compartida. Se escucha castellano muy a menudo; artistas, música latinoamericana, etc. hacen parte de nuestro cotidiano.

Estudié en Porto Alegre, me gradué y posgradué en Economía y luego ingresé a la Academia Diplomática en 1986. Ya llevo 34 años de diplomático. He tenido experiencias muy distintas a lo largo de mi carrera en el servicio exterior, con misiones en las Naciones Unidas, de Nueva York; en Montevideo, o trabajando en una experiencia muy interesante en las operaciones de la paz de Naciones Unidas en Timor. Tuve dos turnos de servicio en Ginebra, en negociaciones comerciales en la Organización Mundial del Comercio. Una experiencia muy variada. En Ginebra, en particular, he tenido el enorme placer de conocer a diplomáticos paraguayos de gran competencia y dedicación con los cuales mantengo relaciones muy cordiales, desde que volví a encontrarlos ahora, como el embajador Federico González, asesor diplomático del presidente; con el embajador Juan Ángel Delgadillo, embajador en Brasil. Fueron compañeros míos, trabajamos juntos cotidianamente. Con Didier Olmedo también. He tenido la felicidad de conocer a muchos eminentes diplomáticos paraguayos, pero esta es la primera vez que realmente vivo aquí en su país.

–¿Con qué expectativa ha venido?

–Con una gran expectativa. He estudiado al Paraguay, y me llamó muchísimo la atención el dinamismo de la economía, el potencial del país y la integración importante que tiene con la economía del Brasil.

–¿Qué aspectos positivos resaltaría del Paraguay?

–Lo veo como un país muy preparado para un crecimiento rápido, con una economía fuerte, una gestión macroeconómica excelente; una población joven muy dispuesta a aprender. Son condiciones esenciales para un arranque fuerte.

También veo a un país con una gran disponibilidad de tierra, con un área muy grande para ser aprovechada, y una agricultura y ganadería muy fuerte, además de un sector industrial cada vez más diversificado y un aprovechamiento grande del potencial hídrico, no solamente para energía, sino también para transporte. Si uno mira a Paraguay cómo ha crecido desde el 2000 hasta aquí, encuentra que lo ha hecho al doble de la velocidad en que lo hizo Brasil. Paraguay creció 100%, y Brasil, 50%. Todo eso, con unos pocos puentes. El Puente de la Amistad tiene 54 años, y se logró tanto... Ciudad del Este era una ciudad pequeña, hoy es la segunda más importante del país, lo que ha logrado en un espacio de tiempo cortísimo.

Entonces, ¡lo que se va a lograr! Con tres puentes más y con la ruta Bioceánica.

Para mí, la mediterraneidad del Paraguay no es un problema; es la solución. Ustedes están en el corazón de América del Sur. Todos los caminos pasan por acá.

–¿Cómo analiza la crisis política desatada a mitad del 2019, que a colocó al borde de un juicio político a Mario Abdo Benítez, y que en gran medida, gracias a la ayuda del presidente de su país, ha podido superarse?

–Sí, sí. No es casualidad que nuestros presidentes se hayan encontrado como siete veces el año pasado. Hay una visión común, una percepción que los trae juntos. Todo proceso negociador, como este de Itaipú, tiene un impacto político muy grande en Paraguay. Son procesos que están sujetos a toda suerte de interpretación política y sobre la crisis que menciona, había distintas agremiaciones e intereses políticos que se expresaron de una manera más fuerte. Por decir de algún modo, creo que hubo un poco de emoción en la manera en que la gente percibe procesos negociadores que normalmente son conducidos a puertas cerradas.

Es así que se hacen las negociaciones. Los acuerdos son traídos después a la luz pública. Entonces, en ese sentido, dada las repercusiones de la percepción que se consolidó respecto al acta sobre contratación de potencia de energía de Itaipú, a nosotros nos pareció exageradamente negativa. Pero como parte del proceso, no nos cabe emitir una opinión o calificar.

–¿Les sorprendió?

–Nos sorprendió, con certeza. Pero, obviamente, percibiendo las consecuencias de los impactos políticos que generó esto, se buscó una solución (Brasil accedió anular el acta firmado) y creo que eso fue positivo para ayudar a Paraguay a buscar su propia solución.

–Se volvió a foja cero...

–Volvimos atrás, porque nosotros tenemos una enorme buena voluntad y no nos interesa generar crisis. Después, con el tiempo se volvió a negociar el tema Itaipú en el ámbito técnico, que es donde realmente se debería llegar a un tipo de conclusión, y es lo que se hizo finalmente.

–¿Cree que está superada la situación?

–Yo espero que sí, pero una crisis política de esta dimensión tiene consecuencias, ¿no? Y ahora es importante que tanto en mi país como en el Paraguay se hagan esfuerzos para aumentar la confianza.

–¿Sobre el tema Itaipú?

–Bueno, hay que aclarar exactamente todos los aspectos, explicar a la ciudadanía lo que está en juego. Nosotros saludamos la conformación de un equipo negociador paraguayo con participación de la sociedad, el Parlamento, las fuerzas vivas. Algo que tendremos que hacer también en Brasil.

–¿Qué áreas sensibles observa en las relaciones bilaterales Brasil-Paraguay?

–No creo que haya áreas sensibles. Creo que hay problemas comunes. Lo bueno de la relación bilateral es que goza de buena salud y esto hace que los puntos negativos constituyan oportunidades para que nosotros busquemos soluciones comunes y cooperativas. Entre otras, al crimen transnacional. La frontera acerca lo que es bueno y lo que es malo. Es importante que en los dos lados tengamos el control de la frontera. Es una frontera enorme, hay una frontera seca importante y desafortunadamente maleantes y otras personas con malas intenciones se aprovechan de esta debilidad.

Por eso tenemos una cooperación muy fuerte con la presencia de oficiales de enlace en la Policía Nacional, ante la Senad, también. Tenemos además una cooperación importante en el área penitenciaria. En las prisiones.

–¿Por el tema del PCC y el Comando Vermelho que se ha extendido a las cárceles paraguayas?

–Sí, sí, sí. Esa es una cosa terrible. Nosotros sabemos muy bien de esto, lo experimentamos en carne propia en Brasil. Pero a mi juicio, podemos hacer más, podemos profundizar aún más lo mucho que ya se hace. Hay limitaciones de parte nuestra en términos de recursos, pero estamos haciendo todo lo que es posible. Es cuestión de mirar los resultados en Brasil. Por ejemplo, uno de los grandes factores de la popularidad del presidente Bolsonaro tiene que ver justamente con la caída de las tasas de criminalidad. Y sabemos muy bien que esta es una percepción compartida por el Gobierno de Paraguay. Hay una cooperación judicial importante, y también entre las fiscalías.

–¿Cómo está el espíritu en Brasil para la revisión del Anexo C de Itaipú? ¿Ya hay algunas indicaciones algunos puntos concretos que quieren negociar todo está abierto a revisión?

–En verdad, sobre el estado de preparación de Brasil para la negociación, en verdad se encuentra en un estado aún muy preliminar, porque justamente desde que empezó la administración del presidente Bolsonaro, estamos involucrados en un importante proceso de reforma económica que está siendo conducido por el ministro de Economía, Paulo Guedes. En el área de energía en particular, se está pensando en una serie de medidas de liberalización económica.

Uno de los temas más importantes que afectan la competitividad de la economía brasileña es justamente el costo de la energía.

Justamente ahora el ministro Guedes empezó con una serie de medidas destinadas al aprovechamiento de la energía del gas de la cuenca del presal, que antes se desperdiciaba totalmente. Y esa energía, que será relativamente barata, se va a traer a los grandes centros urbanos de Río, São Paulo y otros. Ahí tenemos un desarrollo nuevo muy importante en el sector de energía, en Brasil. La otra gran cuestión que también se empieza a discutir en Brasil hoy día es la privatización de Eletrobras. Aún es una interrogante cómo se dará. Itaipú hace parte de las preocupaciones cotidianas. Pero no tenemos todavía una percepción común de todo el Gobierno. Ustedes están mucho más adelantados con el decreto que crea el equipo negociador. Brasil no está ni cerca de eso. Itaipú es una pieza esencial en el panorama energético de Brasil, pero no es única. Hace parte de un rompecabezas mucho más amplio

Entonces, es un poco prematuro decir si Brasil tiene una posición negociadora, porque en realidad las grandes variables que van a influenciar las tomas de decisiones o las posiciones negociadoras están aún lejos.

Pero es importante que Paraguay como socio esencial en este emprendimiento ya pueda consolidar su percepción, para que nosotros avancemos en el mismo sentido.

Nos interesa que tengamos un muy buen resultado negociador para el ente binacional y para Brasil y para el Paraguay.

–¿El Gobierno brasileño aún no designó a sus negociadores?

–No, no. Por eso la decisión de Paraguay de nombrar a su equipo de negociadores fue importantísimo. Nos dará elementos para decir en Brasil, “Paraguay ya está listo, ahora nosotros también debemos hacer nuestro deber de casa”.

–El canciller Antonio Rivas había señalado que Paraguay gustaría adelantar la negociación y terminar en 2021. ¿A Brasil le convendría adelantar?

–A todos, porque tenemos que ver que la fecha de terminación del Tratado (2023), está también vinculada al calendario político-electoral de los dos países. Obviamente interesa tanto a Brasil como a Paraguay que se llegue a un acuerdo que pueda ser ratificado en los dos Congresos, antes que tenga efectos políticos electorales para las campañas en el 2022 en Brasil y 2023 en Paraguay. Eso me parece lo lógico.

Pero también tenemos los efectos de lo que pasó en el 2019 (con la firma del acta sobre energía de Itaipú) que tiene algún impacto. Se nota que es importante que se construya la confianza entre los públicos de los dos países respecto a lo que está en juego. Me parece que la percepción en Paraguay es que Itaipú es necesariamente un juego de suma cero. Que solamente un lado va a ganar, y el otro lado va a perder. Lo que no es correcto a mi juicio. Todos los grandes procesos negociadores tienen muchos elementos que son ganar-ganar. Buscar que los dos lados tengan elementos positivos y no solamente que algo que favorezca a Brasil necesariamente va a significar una pérdida para el Paraguay o viceversa. No es esa nuestra percepción.

Itaipú es símbolo de un enorme éxito de los dos países. Hace 50 años no había disponibilidad de energía suficiente para Brasil ni para Paraguay, hoy eso está resuelto. Además de todo lo que ha aportado en términos de capacitación en los dos países con empresas de construcción civil, con ingeniería y el desarrollo del sector eléctrico. Por último, Itaipú será totalmente pagada antes de 2023, eso es muy importante, porque se trata de un emprendimiento binacional de esta envergadura, con final feliz. Allí tenemos un activo con valores muy altos con decenas de millones de dólares que va a generar energía barata y limpia por 150 años.

"50 años atrás no había energía suficiente para Brasil ni para el Paraguay. Hoy eso está resuelto. Itaipú será totalmente pagada antes de 2023".

"Veo al Paraguay con una economía fuerte, una gestión macroeconómica excelente; una población joven muy dispuesta a aprender. Son condiciones esenciales para un arranque fuerte".


"Para mí, la mediterraneidad del Paraguay no es un problema; es la solución. Ustedes están en el corazón de América del Sur. Todos los caminos pasan por acá".


Perfil
Flávio Soares Damico. Inició su carrera diplomática en 1987. Es economista por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y egresado de la Academia Diplomática del Brasil. Integró a delegación Permanente en Ginebra, entre 2001 y 2004; Fue jefe de división de Agricultura y Productos de Base, ministro consejero de la delegación en la Organización Mundial del Comercio, director del Departamento de Mecanismo Interregionales y embajador ante Singapur.





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