El viernes pasado, el Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer los resultados del comportamiento del mercado laboral, a partir de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2025, correspondiente al cuarto trimestre del citado año. Con bombos y platillos, y en una conferencia de prensa en Mburuvicha Róga, donde hizo de presidente el vicemandatario (en campaña desde hace tiempo) destacaron que entre octubre y diciembre de 2025 “existen 118.964 personas más con empleo que en el mismo periodo del 2024”.
Sin embargo, lea atentamente, la cifra corresponde a “ocupados” (según la entidad pública son “personas de 15 y más años de edad, que en los 7 días anteriores al día de la entrevista realizaron alguna actividad económica por lo menos por 1 hora”) y no enteramente a trabajadores formales propiamente (aquellos “asalariados que aportan a algún sistema de jubilación en su ocupación principal o independientes que cuentan con RUC por la actividad económica declarada como principal”).
Es más, de acuerdo con el INE, los trabajadores independientes son 23.031 personas más, destacándose el aumento de los trabajadores por cuenta propia, quienes suman 1.321.318 personas (algo tenemos que hacer ante la falta de opciones).
Además, en un apartado leemos que entre “la población ocupada en actividades no agropecuarias formal (asalariados que aportan a algún sistema de jubilación en su ocupación principal o independientes que cuentan con RUC por la actividad económica declarada como principal) tuvo un aumento estadísticamente significativo en alrededor de 79.109 personas, y los ocupados informales no agropecuarios presentaron una diferencia positiva en alrededor de 29.151 personas”. Estos informales suman 1.709.994 en el último trimestre del año pasado. Brutales números en una población de poco más de seis millones de habitantes, y con 3.419.032 en el rango de fuerza de trabajo.
Por si fuera poco, el INE informa: “La combinación de la población desocupada con la población subocupada por insuficiencia de tiempo de trabajo, da cuenta de una parte de la subutilización de la fuerza de trabajo. Este grupo poblacional está conformado, por un lado, por la población que no realizó ninguna actividad económica ni siquiera por una hora en el periodo de referencia, está disponible y busca activamente empleo (desocupada) y, por otro lado, por la población que sí estuvo trabajando, pero por pocas horas (menos de 30 horas) y está disponible para trabajar más horas. Esto nos permitió cuantificar el universo de mano de obra que presiona al mercado laboral por puestos de trabajo o por más horas de trabajo”.
Se aclara que “a nivel nacional, la tasa combinada de desocupación y subocupación por insuficiencia de tiempo de trabajo para el 4° trimestre de 2025 fue de 7,0%. En comparación con el mismo periodo del año 2024, se registró una leve diferencia negativa de 0,8 pp (7,8% vs. 7,0%), producto de la disminución de la población desocupada”.
Así, “en términos absolutos, la suma de personas desocupadas y subocupadas durante el 4° trimestre de 2025, fue alrededor de 240.035 personas”. Es demasiada gente con inseguridad laboral a cuestas o directamente sin trabajo alguno. Para más detalle, los desocupados son 121.844. Es la cruda realidad de tantos que conocemos.
Aunque el INE reporte que “la tasa de desocupación registró una caída, pasando del 4,5% en el cuarto trimestre del 2024 al 3,6% en el mismo periodo del 2025”, lo que se traduce en aproximadamente 26.610 personas que salieron de la desocupación, no es suficiente. Y para colmo, “la tasa de subocupación por insuficiencia de tiempo de trabajo se situó en un 3,5%, afectando a unas 118.191 personas aproximadamente”. Esto representa una variación mínima de 0,2 puntos porcentuales (cerca de 8.173 subocupados más) en comparación con el mismo trimestre del 2024. Qué triste situación.