En declaraciones formuladas a la emisora 970 AM, Recalde indicó que toma “un gran desafío” al asumir de manera interina el cargo en la EBY, especialmente porque hoy la entidad “está en quiebra”.
“Hoy, la EBY es una entidad en quiebra, cada año aumenta su pasivo en 1000 millones de dólares, no tiene la luz prendida al final del túnel, tenemos que revertir eso para que la entidad sea factible técnica y económicamente”, precisó Recalde.
Indicó que la coyuntura política entre los dos países es inmejorable, ya que existe una “gran predisposición” del Gobierno argentino en cuanto a los temas pendientes, como tiene que ver con la renegociación de la deuda de la entidad, así como el tratamiento del Anexo C.
“La deuda de la entidad, así como el Anexo C, van tomados de la mano. Hay que trabajar en todo lo que es la recuperación de la calidad del funcionamiento de la central, ya que sus máquinas están deterioradas, el trabajo es grande y aceptamos el desafío, dar todo lo que haya que dar”, señaló el director cuyo nombramiento definitivo debe pasar primero por un acuerdo del Senado.
Respecto al Anexo C, recordó que las notas reversales firmadas en enero de 1992 nunca fueron enviadas al Congreso de nuestro país, pero sus términos se aplicaron, a pesar de que los legisladores paraguayos no las aprobaron.
“Hubo algún tipo de desprolijidad en esto”, admitió Recalde quien añadió que, si se hubiera enviado a tiempo al Congreso, este se iba a oponer y no se aplicarían esas notas reversales.