Con estas palabras, desde los altoparlantes que están colocados en la Catedral, se instaba a los feligreses a agilizar sus pasos al llegar hasta el corazón de San Pío. Durante todo el día y también hasta la última misa de la noche, decenas de personas fueron hasta el principal templo de la capital, formando una larga fila que casi llegaba a los 300 metros.
MASIVO. El hermano Mario, de la orden de los capuchinos, expresó su satisfacción por la gran cantidad de personas que fueron hasta la Catedral Metropolitana. Resaltó que en Paraguay existe una devoción cada vez mayor hacia el santo de los estigmas.
“El fenómeno en este país no es diferente a lo que ocurre en otras partes. Sabíamos que hay muchos devotos de San Pío. Pero nos sorprende la cantidad de personas que vienen a venerarlo”. Es increíble la devoción y la cantidad de gente que quiere acercarse”, destacó.
María Goretti Rolón fue una de las que fueron a agradecer a San Pío. La joven de 20 años, oriunda del barrio Ricardo Brugada, señaló que el santo representa una gran fortaleza para su fe y que ha obrado para todo lo bueno que le ha ocurrido. “Invito a la gente que se sume a esta devoción”, expresó. El corazón de San Pío estará hoy en la misa de Caacupé.