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Opinión
sábado 20 de agosto de 2016, 01:00

Encuesta arruina festejo

Por Alfredo Boccia Paz – galiboc@tigo.com
Por Alfredo Boccia

Ni actos oficiales, ni discurso a la nación, ni festejos partidarios. Horacio Cartes cumplió tres años como presidente sin ruidos. Las protestas callejeras contra su gobierno mostraban más entusiasmo. Había ocurrido una auténtica tragedia comunicacional. La encuesta de Ibope CIES, publicada por este diario, revelaba que su gestión era desaprobada por más del 70% de sus compatriotas.

Llegar a esta etapa del mandato con una aceptación popular tan baja es deprimente y no augura nada bueno para los siguientes dos años, tradicionalmente más complicados. Reconozco mi sorpresa por las cifras de impopularidad, aunque estas sean coherentes con una tendencia a la caída que se mantiene desde la asunción presidencial.

La aprobación de Cartes cayó en un 23% desde el 2014. Que más del 60% de los encuestados digan que el presidente "no hizo nada bueno" puede ser considerado como algo exagerado e injusto, pero indica una percepción que debería ser muy preocupante.

Supongo que para quienes propugnan con tanta tozudez la reelección de Cartes estos resultados deben ser desalentadores. Un 86% de los consultados de Gran Asunción y un 84% en las principales cabeceras departamentales expresan que están en contra de que sea reelecto.

Pero aún hay noticias peores. El rechazo no es contra la figura de la reelección en sí. Al parecer los paraguayos le hemos perdido el miedo a ese cambio constitucional. En la capital y sus alrededores, un 63% de los consultados manifestaron que ya es momento de llamar a una reforma constitucional para permitirla. El problema es él, Horacio Cartes. Debe haber una buena cantidad de colorados preguntándose en su fuero íntimo si vale la pena seguir insistiendo con la reelección, si el principal beneficiado puede terminar siendo otro y no Cartes.

Porque esa es la última mala nueva: Lugo mantiene una intención de voto mucho más alta que la del presidente. Lo prefieren el 40% de los asuncenos y el 50% de los que viven en el interior.

Dicen que el problema de este gobierno es comunicacional. Digamos que en ese rubro no mostró mucha habilidad, pero no creo que esa sea la causa fundamental de tan magra imagen. Al fin y al cabo, Lugo tampoco era un gran comunicador. El problema no está allí. Creo que la gente tiene la sensación de que Cartes maneja el país como un patrón y que solo gobierna para los más ricos. Eso es fatal en un país con un millón y medio de población pobre.

La reelección se va alejando. Como lejana es la chance que Cartes advierta que emprender cambios estructurales que disminuyan la inequidad y la pobreza puede ser electoralmente muy rentable.