EFE
El llamado déficit en cuenta corriente de la mayor economía de Suramérica se redujo este año 62,63 % con respecto al 2015 (USD 58.880 millones), como consecuencia de la recesión que enfrenta el país, que disminuyó significativamente la demanda por productos y servicios procedentes del exterior.
La economía de Brasil se contrajo 3,8 % en 2015, su peor resultado en 25 años, y este año puede encoger 3,5 %, según las últimas proyecciones, con lo que encadenará dos años de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.
El fuerte encarecimiento del dólar en los últimos meses también contribuyó para reducir las importaciones y disminuir significativamente el déficit de cuenta corriente.
Los USD 22.000 millones previstos de diferencia entre los recursos enviados por el país al exterior en 2016 y los recibidos desde fuera constituyen el menor saldo negativo para un año desde el déficit externo récord de USD 408.000 millones en 2007.
El saldo negativo ya había caído a USD 104.200 millones en 2014 y a USD 58.880 millones en 2015.
El Banco Central había proyectado inicialmente para este año un déficit de las transacciones con el exterior de USD 18.000 millones, pero lo subió a USD 22.000 millones debido a que el saldo negativo acumulado hasta noviembre ya era de USD 17.818 millones.
Pese a los proyectados déficits de cuenta corriente, Brasil conseguirá financiar nuevamente su saldo negativo este y el próximo año con las inversiones extranjeras directas, que hasta noviembre de 2016 acumulaban USD 63.650 millones.
La previsión del Banco Central es de que la inversión de los extranjeros en proyectos productivos llegue a USD 70.000 millones este año y hasta USD 75.000 millones en 2017.
En cuanto a la balanza comercial, principal componente de la balanza de pagos, el organismo emisor prevé un superávit de USD 44.500 millones este año y de USD 44.000 millones en 2017, cuando el país puede alcanzar exportaciones por 195.000 millones de dólares e importaciones por USD 151.000 millones.
Para la cuenta de servicios, que incluye gastos como los de los viajes de los brasileños al exterior, seguros y alquiler de equipos, la previsión es que termine este año con un déficit de USD 29.300 millones y suba en 2017 hasta USD 31.200 millones.