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Especiales
martes 4 de abril de 2017, 20:14

"Abuela peregrina" vino a Paraguay para conocer a la Virgen de Caacupé

Emma Morosini (93) es italiana. Desde los 75 años peregrina por la paz mundial y la juventud, en cumplimiento a una promesa que le hizo a la Virgen María: si le curaba de una enfermedad, ella peregrinaría hasta el día de su muerte. Ahora está en Paraguay y su objetivo es llegar hasta la Basílica de Caacupé.
Emma cada día está mejor de salud. No abusa con la ingesta de agua y se mantiene bajo una dieta que se resume en comer solo lo necesario. Camina en promedio entre cinco a seis horas por día e incluso llegó a conocer muchos países del mundo debido a su actividad favorita: la caminata.

Esta es la primera vez que Emma pisa el suelo guaraní y por ello pretende conocer a la Virgen de Caacupé. Es sumamente católica desde siempre. Nunca se casó ni tuvo hijos. Perdió a todos sus familiares en la Segunda Guerra Mundial. Sus mejores amigos de aventuras son un bolígrafo y su cuaderno de apuntes, que le ayudaron a que toda su experiencia quede plasmada en 12 libros escritos por ella.

Es enfermera de profesión y desde que recuerda sirve como voluntaria a la comunidad católica en el mundo entero. Peregrinó a varios países el mundo, entre ellos Rusia, Portugal, Francia, Brasil, Israel, Argentina, México, Cuba y Estados Unidos. Es sumamente popular en el mundo de la Internet y sus seguidores le brindan alojamiento cuando se enteran de su próximo destino.

Hace algunos años, Emma conoció en una maratón a María Alicia Jara Silva, una paraguaya que vive hace 23 años en Argentina con su esposo. Desde ese día ambas quedaron como mejores amigas y esta vez, María fue el nexo que trajo a la abuelita hasta la tierra nacional, para que ella conozca a la Virgen de Caacupé.

CAMINANDO HASTA CAACUPÉ

Emma y sus amigos irán caminando desde Asunción hasta Caacupé. Estiman que llegarán en un día y medio para contemplar la belleza de la Virgen María. De ahí, piensan ir caminando nuevamente hasta Encarnación, lugar a donde llegarían tras 20 días de caminata.

En otros lugares del mundo, sus seguidores le brindan alojamiento en sus casas o en iglesias donde se queda a dormir y luego retoma su camino hasta llegar a destino. Consigo lleva un carrito con su maleta, su bolsa de dormir y su cuaderno de apuntes, que le ayudó a recordar todo sobre sus aventuras para así escribir sus 12 libros.

Emma camina de lunes a sábados, mientras que los domingos se encarga de descansar y entregarle ese día solo a Dios. Es fiel a la religión católica e incluso ya se reunió tres veces con el papa Francisco.

TODO SE INICIÓ GRACIAS A UN MILAGRO

La abuela de 93 años afirma que todo se inició cuando la Virgen le curó de pancreatitis. Ella había hecho un pacto con su Dios, le prometió que si se curaba de la enfermedad que la aquejaba, ella peregrinaría por el mundo hasta el día de su muerte; y así lo hace desde los 75 años, cuando el mal desapareció de su vida.

Su motivación es peregrinar por la paz en el mundo, por los jóvenes y contra las drogas. Está sana de salud y, ahora, después de muchos años, podrá conocer a la Virgen de Caacupé.