El viceministro del Trabajo, César Segovia, confirmó al Diario Última Hora que solo este año, de enero a octubre, 17 moteles y nueve hoteles fueron denunciados por incumplir con los derechos laborales. El tema tomó estado público luego de que los propios empleados de los moteles rompieron el silencio y contaron la verdad acerca del negocio.
Los trabajadores aseguran que son obligados a trabajar por más de ocho horas al día, no reciben remuneración extra por las horas adicionales y además son expuestos a la insalubridad. Esto se suma a la mala higiene de estos sitios, por una exigencia proveniente de los dueños.
“La mayoría de las denuncias de los trabajadores se basan en el incumplimiento de las ocho horas de trabajo y no reciben el pago de horas extras. En otros casos hablan de insalubridad, se niegan a aportar al Instituto de Previsión Social (IPS) y no realizan exámenes médicos a sus empleados. El primer paso es llamar a una tripartita para llegar a un acuerdo”, explicó Segovia.
Si bien no supo precisar la cantidad, son varios los moteles que fueron multados por el Ministerio del Trabajo ante esta situación que somete al trabajador. El viceministro contó que en lo que va del año, 40 personas fueron despedidas de manera injustificada de estos sitios.
“Además tuvimos conocimiento a través de la prensa de la denuncia de insalubridad con la cual operan los moteles. Ahora armamos un equipo para instalar un plan para abordar la problemática. Si no se llega a un acuerdo en una tripartita, se abre sumario y luego se interviene”, explicó.
Deben limpiar cada pieza en un minuto
Esta semana varios trabajadores decidieron romper el silencio. Hablaron con la prensa y, sin revelar sus identidades, contaron cómo funcionan los moteles, más allá de lo que se ve a simple vista.
Las trabajadoras relataron que formaba parte del trabajo diario encontrar restos de sangre, materias fecales y fluidos corporales y la misión era ordenar y limpiar todo en un minuto. “Todo debía estar limpio en ese tiempo, especialmente los días de mayor demanda, es decir, de viernes a domingo”, sostuvo.
“Cuando empecé era lenta y todos los días me retaban. Después de un tiempo me acostumbré, tomé el ritmo para que el jefe no nos rete. Así es como empecé a hacer lo mismo que mis compañeras. Así así nomás, de manera rápida”, fue lo que contó una de las trabajadoras a la prensa.
Confesó que, en la mayoría de los casos, las trabajadoras se limitaban a estirar las sábanas de las camas y no las cambiaban.
“En el caso de las toallas se cambiaban en ocasiones, si estaban muy mojadas. Si no estaban muy sucias o no muy utilizadas, poníamos la misma. Utilizábamos las mismas toallas y sábanas dos o tres veces en un mismo día”, agregó.
En la mira del Ministerio del Trabajo están otros moteles, pero no pueden accionar de oficio en la mayoría de los casos por falta de fiscalizadores. “Solo tenemos 17 funcionarios para ello y si no son acciones programadas no podemos accionar”, dijo, reconociendo las limitaciones de la cartera de Estado.