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Zoológico reabre sus puertas al público y apela a visita prudente

La reapertura en capital es experimental, de viernes a domingo. El sitio cuenta con cerca de 70 especies: 55 nativas y 15 exóticas. Alberga a aves catalogadas como las más hermosas del mundo.

En la vida reproductiva del ñandú, la hembra deposita el huevo mientras que el incubamiento y cuidado de las crías queda a cargo del macho. Pero en esta ocasión, en el Zoológico de Asunción, el resguardo paterno no concluyó. Al nacer los primeros pichones, el padre abandonó el nido, a pesar de que uno de ellos aún no estaba en condiciones para romper el cascarón. Los encargados del establecimiento tuvieron que intervenir y realizar la ambientación artificial para el huevo que quedó.

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“Y nació, para nuestra sorpresa. Ayudamos al bebé debilitado para romper el cascarón. Ahora permanece en la clínica. Luego queremos reincorporarlo a la familia”, relata entusiasmada la doctora veterinaria Stella Espínola como un ejemplo de cómo cada nacimiento que presencia es una satisfacción.

“Cada nacimiento emociona. Ese contacto directo con los animales silvestres es lo que más me gusta”, refiere mientras camina en medio de una tupida vegetación. De fondo se escuchan una pluralidad de sonidos emitidos por los habitantes del establecimiento. El predio municipal alberga a cerca de 70 especies: 55 nativas y 15 exóticas.

La doctora, junto con el jefe del Departamento de Zoología, Jesús Moreira, empieza el monitoreo diario para chequear que todo esté en orden. Cada día es una aventura nueva en el complejo mundo del cuidado animal. La vigilancia ahora se intensifica tras la reapertura al público, luego de casi dos años por la pandemia del Covid-19. De momento, el acceso es de viernes a domingo, como una forma experimental. La entrada para adultos es G. 11.000 y menores de 6 años, G. 4.000.

Las visitas generan estrés en los animales, sobre todo después de un largo periodo de tranquilidad. Durante el tiempo de cierre del lugar al público se logró una considerable reproducción por el ambiente relajado en el hábitat, destacan los profesionales. También aumentó la llegada de aves migratorias.

VISITA. Los doctores hacen énfasis en la necesidad de mayor conciencia a la hora de visitar el Zoológico. “Lo que más se pide es evitar gritar, no golpear los tejidos o tirarles comidas, como caramelos, porque los animales tienen una dieta especial”, refiere Moreira.

Tirar objetos contra los animales que están descansando para que se muevan para apreciarlos mejor es también otra problemática. “Hay animales nocturnos, como el aguará popé, que sale recién a la noche, pero de repente la gente le ve y tira objetos. Los lunes, por ejemplo, los compañeros que limpian la pileta de los hipopótamos encuentran piedras o ramas”, relata.

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Los hipopótamos, explica la doctora, viven bajo el agua. Permanecen más de 18 horas en la pileta y solo salen un rato para comer. De hecho, varios de los animales, incluso a la hora de la comida –que comprende frutas, verduras, balanceados y carne para felinos– se acercan recién cuando empieza a disminuir la cantidad de personas en su entorno. “Cuando hay visitantes debemos estar en alerta porque en un descuido muchos de los propios padres incitan a los hijos a que con un palo le mueva o despierte al animal para sacar fotografías”.

Esta es una de las dependencias municipales donde urge concretar la redistribución de funcionarios que prometieron las autoridades de este nuevo periodo. En el área operativa se observan funcionarios sobrecargados, sobre todo fines de semana cuando aumenta la concurrencia.

REFUGIO. Sobre el debate a nivel mundial de la necesidad de cierre de zoológicos, la doctora Stella expresa que en el país este es uno de los pocos refugios donde albergar a animales maltratados, mascotizados, heridos o que quedaron huérfanos. Indica que muchos de los moradores de la reserva ya no tendrán la capacidad de adaptarse al hábitat natural, como el caso de los felinos. En el Zoológico de la capital, la doctora destaca que se encuentran las aves catalogadas como las más hermosas del mundo y en peligro de extinción, por lo que las personas tienen la oportunidad de conocerlos solo en reservas, como los guacamayos, faisán dorado, pavo real y otros. “Son animales que gracias a que están resguardados no se extinguen. Su hábitat natural se está destruyendo”, concluye.

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