Revista Pausa

Wos, rap de rimas afiladas

Con sus versos que desafían todo lo establecido, representa a esta juventud rebelde que siempre tiene sed de más. Hablamos con Valentín Oliva o, como lo conocen sus fans, Wos, el joven rapero que hace picaditas con las rimas.

Valentín es expresivo. Se ríe bastante, se toca la cabeza, agarra fuerte sus manos, se tapa la cara, dependiendo de cada pregunta. Analiza antes de responder, pero contesta directo, expresando lo que siente sin vueltas ni miedo a ser sincero. Tiene claro su rol como artista, despuntando letras como “Y no hables de meritocracia, me da gracia, no me jodas/Que sin oportunidades esa mierda no funciona”, “¿Cómo hay que amar? ¿Hay que amar?/Hay que desarmar los preceptos hechos y tirarse al mar”, “La danza de los que resisten bailando/Aunque quieran que no seamos nadie”.

Sin embargo, como cualquier joven, también está lleno de dudas e incertidumbres con respecto al futuro. Sueña con un porvenir más feliz para todos y con una América Latina mejor, sin autoridades de corte fascista. Como canta en Canguro, uno de sus últimos lanzamientos (que ya suma más de 65 millones de vistas): “Y aunque quieran vernos rotos, no damos brazo a torcer”.

Wos Canguro

Wos visitó nuestro país hace algunos días para participar del Personal Club Media Fest, donde compartió escenario con otros músicos de estilo urbano, nacionales e internacionales, como Missmaella, Ca7riel y Paco Amoroso, Trueno, entre otros. Fue la primera vez que vino a Paraguay y un centenar de fans lo esperaban ansiosos, coreando su nombre para que saliera a regalar sus rimas.

Antes de su presentación, y después de su prueba de sonido, nos encontramos con él. Sigue aparentando 18 años y, aunque la ternura se mantenga, definitivamente ya no es ese niño de voz fina. Sus ojos celestes impactan, es una mirada atenta de escucha. En un camerino lleno de gente, generamos una pequeña burbuja donde nuestra conversación fluyó en un vaivén de pensamientos sobre lo urbano, la violencia, la política y las nuevas generaciones.

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<p>Tiene 21 años y es parte de esta generación en la que todo se cuenta a través de las redes. Sus seguidores lo conocieron por medio de videos de batallas de <em>freestyle </em>(improvisación), en las que participa desde que los 13 años.</p>

Tiene 21 años y es parte de esta generación en la que todo se cuenta a través de las redes. Sus seguidores lo conocieron por medio de videos de batallas de freestyle (improvisación), en las que participa desde que los 13 años.

Tiene 21 años y es parte de esta generación en la que todo se cuenta a través de las redes. A pesar de que él no comparte mucho sobre su vida personal, sus seguidores lo conocieron por medio de videos de batallas de freestyle (improvisación). Participa de esos encuentros desde que tiene 13 años. “Desde que era un guachín, de un metro veinte y voz aguda”, como él mismo se describe. Pero nunca se achicó, al contrario, Valentín siempre supo burlar los ataques y volverlos a su favor.

Así llegó a ser ganador en varias ocasiones de El Quinto Escalón, mítica batalla de gallos que se realizaba de forma libre y gratuita en el Parque Rivadavia de Buenos Aires. Se convirtió en el ganador nacional de la Red Bull Batalla de los Gallos Argentina 2017 y clasificó a la internacional, donde quedó en segundo puesto. En el 2018 dio la revancha y logró vencer a su contrincante, Aczino.

Creció en el barrio Chacarita de la Ciudad de la Furia y terminó sus estudios secun-darios en el Colegio Nacional Mariano Acosta, donde la lucha por la educación pública y otras reivindicaciones populares fueron moldeando su conciencia y accionar. Su familia fue imprescindible para encender su chispa artística y foguear su capaci-dad de improvisación: es hijo del músico Alejandro Oliva, uno de los directores del conjunto La Bomba de Tiempo, y de la cantante y actriz Maia Mónaco; ambos integraron el grupo de improvisación El Diablo En La Boca.

—El movimiento urbano siempre estuvo caracterizado por la violencia y la misoginia. A lo largo de estos años, ¿sentís que eso fue cambiando o hay quienes se resisten aún?

—Yo creo que la sociedad es violenta y eso se traspasa. Igual es verdad que sí, se arman nichos, sobre todo antes, que era más cerrado el círculo. Ahora creo que el movimiento está obligado a evolucionar junto con el contexto social. El hip hop, el rap y todo lo urbano no pueden quedarse atrás. De hecho, estaría bueno que el hip hop ayude a esa evolución y no que sea algo retrógrado. Pero creo que esa es una transformación que se está dando. Es muy distinto a como era dos años atrás.

Me pasó a mí también viéndome como persona. Era muy chico cuando empecé, entrábamos a la plaza a improvisar y a descargar lo que nos pasaba. Y también es verdad que uno descarga violencia y cosas que no están buenas, porque es como un lugar en donde uno larga todo, y así como sale lo bueno, sale la basura, y es medio inevitable. Pero sí, está bueno que eso pase por una transformación y una evolución a lo largo del tiempo y no se quede en esa basura. Y en todo caso, ayudemos a limpiar. Creo que se va a ir dando, con la apertura hacia más gente, hacia quienes no necesariamente vengan de lo urbano, y a medida que seamos menos cerrados y aprendamos a convivir con otras cosas —es lo que intento hacer con mi música, que no es ni trap ni rap; creo que es urbano, pero lo voy abriendo y mezclando con otros estilos—. Y también escuchando la opinión de la gente que no es parte del hip hop y viendo cómo este género puede ayudar al contexto.

—Quienes van ingresando son mujeres, personas trans o no binarias. ¿Qué opinás de raperas como Sara Hebe o Miss Bolivia, que están haciendo ruido desde el feminismo?

—Son unas grossas, las admiro a ambas, las he conocido y me parecen unas capas. Y sí, yo creo que es parte de esto de lo que venimos hablando, de la apertura. Es necesario que aparezcan las pibas; ellas, a defender su lucha, que son las mejores para hacerlo; y nosotros —en todo caso, entre los propios varones— ver qué actitudes negativas tuvimos siempre hacía eso y por qué el hip hop siempre fue tan de varones. Pero si no aparecen las pibas ahí, es difícil que algo cambie, porque para mí es necesaria esa presencia. Ahora eso se está abriendo y es una alegría que podamos convivir entre todos. Supuestamente, las bases del hip hop siempre fueron el respeto, la diversidad y la libertad, y a veces eso no se ve reflejado en ciertas actitudes. Pero bueno, va a ir. Tengo esperanza de que eso va a ir cambiando. Y todos, individualmente, tenemos que hacerlo también y después el colectivo podrá ayudar.

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<p>Valentín es hijo del músico Alejandro Oliva, uno de los directores del conjunto La Bomba de Tiempo, y de la cantante y actriz Maia Mónaco; ambos integraron el grupo de improvisación El Diablo En La Boca.</p>

Valentín es hijo del músico Alejandro Oliva, uno de los directores del conjunto La Bomba de Tiempo, y de la cantante y actriz Maia Mónaco; ambos integraron el grupo de improvisación El Diablo En La Boca.

—El rap y el trap son como los lenguajes de esta generación. ¿Cuál considerás que es la importancia de meter tópicos sociales y políticos en tus temas?

—Molestar siempre al orden establecido es importante, sobre todo desde las nuevas generaciones. Después, porque está siendo el lenguaje de una generación y está bueno que aparezcan todas las voces. Así como aparece este tipo de rap con un mensaje más claro, aparecen otros que también están buenos, y es genial que surja esta diversidad. Yo lo considero importante, porque creo que el arte siempre fue una herramienta de cambio cultural y es justamente de lo que venimos hablando. Creo que mi lugar, en el que intento transformar, aportar algo, mi espacio de militancia, sería ahí, que quizás no lo hago tanto en otros lados. Creo que el arte siempre transformó, siempre fue parte importantísima de la cultura de un país y estuvo presente en los cambios culturales.

—El arte también es político...

—Claro, sí. Y también la forma de transmitir no solo el mensaje social directamente, sino lo personal, que también se vuelve político. Desde cómo concebís la vida en general hasta un vínculo. Es una voz más nomás la mía. Hay un montón de voces diciendo cosas distintas y está bueno que la nueva generación pueda agarrar todo eso y ponerse a analizar. A partir de ahí, quitar sus propias conclusiones. Quizás en una de esas aparece un pibe más chico que la tiene reclara y me enseña a mí. Escuchando a los pibes más jóvenes yo termino modificando lo que pienso y mi mensaje. Así que es como un ida y vuelta; el intercambio está bueno.

—Y parece que por ahí va la dinámica para ir transformándonos…

—Sí, que no sea tan profesor-alumno, o mensajero-receptor…

—Sino que sea más horizontal.

—Claro, se va a dar un intercambio en el que yo aporto esto desde acá y recibo lo que tenga que recibir también.

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<p>Oliva también se desempeña como actor. En el 2018, Oliva debutó como en el cine con la película Las Vegas, del director Juan Villegas.</p>

Oliva también se desempeña como actor. En el 2018, Oliva debutó como en el cine con la película Las Vegas, del director Juan Villegas.

—Una de tus mejores amigas es Ofelia Fernández, que podría ser la parlamentaria más joven de América Latina, y ella representa esa alternativa a las autoridades que criticás en Canguro. ¿Creés que va por ahí el cambio?

—Sí, obvio. Está buenísimo que se empiece a renovar. Y, justamente, para ser escu-chados, los jóvenes necesitamos a alguien que también nos represente ahí, dentro de ese lugar. Y, obviamente, va a ser el lugar más cercano, y muy importante, para esa transformación. Es ultraimportante que una piba como Ofelia, con la edad y la mentalidad que tiene, pueda ocupar un puesto ahí y representar a un montón de jóvenes. Y pueda ser la semilla de algo muy grosso.

Y me parece que eso empieza a generar en los pibes un interés mayor y se empiezan a dar cuenta de que ser más chico no implica que no sepas o que no puedas. Se deja de ver a la política como algo reservado solo para un grupo de personas electas durante mil años, y deja de ser una palabra relacionada solo con lo malo o con lo aburrido. Se despierta otra cosa y está bueno eso. A mí también me pasa, en algún momento me aburro, me alejo y, de pronto, aparecen personas así que te vuelven a meter y a hacer sentir un montón de cosas.

—Con respecto a la situación política de tu país, ¿cuál es tu tendencia para estas elecciones?

—Y… a echar al gato (risas). Sí, a sacar al gato.

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<p>El joven rapero considera que la política debería dejar de asociarse a algo aburrido o malo. Y que sus pares también pueden formar parte de espacios de decisión. </p>

El joven rapero considera que la política debería dejar de asociarse a algo aburrido o malo. Y que sus pares también pueden formar parte de espacios de decisión.

—¿Cuáles fueron los acontecimientos que forjaron el discurso político y social de Wos?

—Creo que no es un acontecimiento puntual, sino la historia misma de los países latinoamericanos. Casi todas las personas que viven ese tipo de situaciones en toda la región se sienten representadas. Lo mismo pasa con Canguro; cuando la hice, fue por una situación actual en Argentina, pero lo que me sorprendió a mí fue que se escuchó en otros países y también se sintieron interpelados por ese mensaje, lo compartieron y se hicieron eco. Entonces, creo que tiene que ver un poco con todo lo que pasa en América Latina en sí, desde hace algunos años ya; con etapas mejores y peores. Creo que Canguro lo hice en un momento de crisis que está viviendo Argentina y se vieron reflejadas un montón de realidades más.

—En una entrevista decías que si mencionan un defecto tuyo, vos lo retrucás con algo positivo. ¿Cómo fluyen las rimas para Wos?

—Muchas veces, cuando me atacan en el freestyle, busco aprovecharlo para demos-trar el valor que tiene eso, algo que supuestamente es malo. Cuando recién entré era un guachín que medía un metro veinte y rapeaba con la voz aguda. Obviamente, todos los ataques en las batallas iban referidos a eso y siempre lo usé a favor, para decir que lo era, pero igual me paraba de manos (risas). Después está el gusto de cada uno. A mí de las cosas que más me gustan de las competencias de freestyle es eso: retrucar lo que te dice el otro y usarlo a tu favor.

—¿Qué sentís cuando improvisás en las batallas de freestyle?

—Primero, depende del contexto, de qué competencia es y en dónde. Hay muchas variables. En general, lo que comparten todos es la adrenalina. Es una situación de cierto riesgo la improvisación. Es una competencia en la que podés ganar o perder, en la que todo pasa muy rápido y, si en un segundo la mente se te queda en blanco, perdiste. Es casi ir caminando en una cuerda floja como un equilibrista, y sabés que si pisás mal, te vas a caer. Entonces, tiene esa tensión constante que te mantiene des-pierto. Hay veces que la paso mejor y otras peor, dependiendo de la presión que sienta en el lugar en el que esté. Bueno, algo lindo que tiene visitar otros países es ver que la gente te recibe muy eufóricamente, y sentir ese cariño es una de las cosas lindas de competir o tocar fuera.

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<p>Cuando Wos improvisa le gusta retrucar lo que el otro le dice y utilizarlo a su favor. Asegura que el acto de improvisar es como andar por una cuerda forja, un paso en falso y te caes. </p>

Cuando Wos improvisa le gusta retrucar lo que el otro le dice y utilizarlo a su favor. Asegura que el acto de improvisar es como andar por una cuerda forja, un paso en falso y te caes.

—¿Cómo lidiás con la presión o la frustración cuando algo no te sale como lo esperabas en una competencia?

—En general, no lo pienso demasiado; ¿qué sé yo?, como pasa con todo. Como cuando no te sale lo que querés mientras estás componiendo. Artísticamente, siempre hay un punto en el que uno se traba y se frustra: lo mismo pasa con el freestyle. Pero creo que llegar al límite te obliga a reinventarte de alguna manera y a romper con eso. Y esa frustración en general te lleva a algo mejor después. Si en ningún momento te la cruzás y pensás que siempre todo está bien, en alguna ocasión te vas a pegar más fuerte que contra una pared. Creo que yo tomo a la frustración como parte del camino, que tiene un montón de cosas lindas y también malas. Intento usarla a mi favor.

—Con respecto a una frase que mencionás en Terraza: “Esta cultura te hace adicto al sufrimiento”. ¿Cómo combatís esa adicción?

—No sé si la combato (risas). En general soy una persona que la pasa bastante bien, intento conectar con las cosas lindas, con las que me gustan. La música es una, mis amigos también. Estamos dentro de una cultura que ya tiene determinados paráme-tros, y quizás es eso: no dejarse agobiar por estas pautas o no dejarse llevar por eso que está impuesto hasta llegar a la depresión, digamos. Y poder entender que hay otras formas de ver y hacer las cosas que no están mal. La verdad, a veces la sufro igual (risas).

—Como todos…

—Sí, así que ahí andamos.

—¿Y con qué futuro soñás? Tanto individual como colectivo.

—Eeeh, no. Intento no pensar mucho en eso, porque si no sale lo que pensás, es una cagada; y si sale, ya lo sabías. Entonces, prefiero dejarme sorprender y accionar des-de el presente, para que ese futuro sea lo más lindo posible. Pero por momentos intento pensar que no existe demasiado el futuro. Bueno, tanto así tampoco, porque si no, no hacemos nada. Pero hacer lo que uno más sienta en ese minuto, va a llevar a que el futuro sea por lo menos lo más coherente posible con uno. Pueden pasar miles de cosas en el medio, así que no sabemos. Pero ojalá siga tocando y, así, siendo un poquito feliz. Todos (risas).

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<p>Para Valentín es importante transmitir mensajes políticos y sociales, escuchar las diferentes voces e ir aprendiendo del intercambio. </p>

Para Valentín es importante transmitir mensajes políticos y sociales, escuchar las diferentes voces e ir aprendiendo del intercambio.

Del freestyle a la pantalla grande

Valentín conjuga su carrera de músico con la de actor. Estudia teatro en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático y ha actuado en diferentes obras independientes. En el 2018, mientras vivía la final del Red Bull Batalla de los Gallos, lo invitaron a ser protagonista de la película Las Vegas, del director Juan Villegas, junto a Pilar Gamboa y Santiago Gobernori.

La Caravana de Wos

El 11 y 12 de octubre, con entradas agotadas en las primeras horas de venta, Wos presentó su álbum debut, Caravana, en el boliche Groove de Palermo. El disco, que en palabras del artista es el trabajo más largo que ha hecho, está conformado por siete temas, entre los que se destacan: Luz Delito, Okupa, Fresco, entre otros. Los estilos en cuanto a los instrumentales son muy variados y eso es algo que resalta el músico, ya que logró encontrar facetas muy distintas, que mantienen una identidad a través de un hilo conductor. Caravana fue producido por Evlay Beats.

Valentín estará girando por la capital de su país y las ciudades del interior presentando su nuevo repertorio con una banda con batería, guitarra, teclado y bajo.

Wos Luz Delito

Show completo

Paraguay es el segundo país en el cual Wos presentó su nueva faceta de compositor, después de haber tocado en varios países llevando su freestyle. Por ser su primera visita acá y para no dejar a su público con las ganas, en medio de su repertorio de temas, invitó a improvisar al rapero Trueno. Los espectadores alentaron con sus manos y sus gritos, cuando el remate de uno era como una patada para el otro.

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