17 may. 2026

VOLVAMOS A SER “ANIMALES”

Quiero nada más aprovechar este medio para agradecer a una doctora quien con su sapiencia nos explicó las consecuencias producidas por ciertas bebidas energizantes.

Aparte de darle las gracias, quisiera aportar un poco, ciertamente yo también me percaté de las propagandas, los carteles, “Libera tus instintos para que ellos te liberen a vos”, y la pregunta que se me vino encima es ¿será que saben lo que significa la palabra instinto para emplearla de esta manera en una propaganda? o ¿será que piensan que somos muy ignorantes y escépticos para dejar y no criticar?

Llamamos «instintos» (del verbo latino instinguere: aguijonear, estimular) a las tendencias e inclinaciones que derivan inmediatamente de las necesidades fundamentales del animal.

Estas tendencias son también compartidas por el hombre por lo que se refiere a su pertenencia genérica a la animalidad, aunque considerablemente modificadas y orientadas por su dimensión específicamente racional y propiamente humana.

Si nosotros liberáramos nuestros instintos, como sugiere esta propaganda, renunciaríamos a la orientación de los mismos desde nuestra dimensión racional y puramente humana. Si hay algo que nos diferencia de los animales es justamente la racionalidad y si dejamos los instintos pasar por encima de la sensatez ni quiero imaginar el cómo viviríamos, seguramente, volveríamos a nuestro estado natural y en nada nos distaríamos de los animales.

Digo que si libero mis instintos, no mediría las consecuencias de mis actos, puedo acostarme con cualquiera. Es más, puedo someter a violación a cualquier chica o varón que despierte mis instintos ya que los tengo liberados para que pueda actuar yo según lo que me dictaren mis deseos, es decir, mis instintos. Cabe destacar también que los instintos no se reducen a lo meramente sexual, sino que también existen distintos tipos de instintos.

Un filósofo empirista, Thomas Hobbes, decía que el hombre que se deja guiar por los instintos son los hombres que están en el estado natural, donde el hombre es libre de hacer lo que le da la gana. El hombre estando en ese estado natural se da cuenta de que su vida corre peligro porque cualquiera puede matar a uno; entonces, el hombre que está en el estado natural empieza a utilizar la razón y mediante la racionalidad llega en un acuerdo, negociando su libertad de estar en el estado natural para pasar al estado racional para asegurar sus instintos. Es decir, si liberamos nuestros instintos volveremos a estar en el estado natural y perderíamos nuestra seguridad y no podríamos vivir en la paz a la cual todos los hombres aspiramos.

Si uno se pone a analizar ciertas propagandas que están a la vista de todos los ciudadanos llega a una profunda indignación. Y, por último, tampoco sé si las autoridades municipales son o sumamente ignorantes o a lo mejor yo y algunas otras personas somos muy cavernícolas.

Jorge Enrique Corvalán

¿FUERZA BRUTA O INTELIGENCIA?

La errática actuación del Gobierno en el caso Zavala, el EPP y las “zonas liberadas” no tiene parangón en nuestra historia de gazapos y metidas de pata de los tres poderes. Resulta obvio que los grupos delictivos más o menos organizados se disfracen de guerrilleros a fin de que, si son capturados eventualmente, pongan cara de yo-no-fui y aleguen “persecución política” para eludir responsabilidades.

Al menos con los colorados la cosa resultaba - cuando eran pillados haciendo travesuras administrativas pro bolsillo- , y alegaban ser “perseguidos políticamente”. ¿Recuerda usted? Ahora se repite el clásico esquema de la “segunda reconstrucción” en forma mediática.

Este escriba apela a su memoria y a sus archivos implacables, recordando que la dura Policía de Stroessner (que es la misma que ahora nos “protege”) prefería recurrir a la ley de la cachiporra, a soplones de baja estofa y delatores de pelo y medio - sobre todo en las plantas de sus extremismos inferiores- , para “encauzar” opositores, secuestrarlos, desaparecerlos, o diluir manifestaciones disidentes. Nada nuevo bajo el sol o la luna.

Estos, desde el ministro de lo Interior para abajo (o hacia arriba también, ¿por qué no?), parecen ignorar los avances en la ciencia que ya Sun Tzu elaboró - hace casi tres milenios- : El Arte de la Guerra. “Toda guerra - dice, o decía, el estratega chino- se basa en el engaño y contraengaño; en la inteligencia y contrainteligencia, más que en las armas y la fuerza.” Pero estos políticos de salón, estos oficiales de campo de armas llevar, creen que el número y la fuerza bruta desalientan al crimen y el garrote al oprimido. Nada más falso.

La ostensividad de los uniformes es apenas una advertencia para alejarse a costas sin moros; no para desistir de

La militarización de la policía civil ya fue probada - con poco o nulo éxito- en Atenas, Roma y cuantas imbecivilizaciones vinieron después. El crimen, organizado o individual, siempre buscará la manera de sobrepasar a la fuerza bruta; pero es la inteligencia lo único que puede hacerle frente.

Pero ésta debe ser utilizada en función a la mente criminal. Es decir, un individuo inteligente (del lado de la ley, claro) debe pensar como lo haría un delincuente, o varios, y contra-actuar en consecuencia. La psicología criminal patológica, salvo casos específicos de enriquecerse por la vía rápida desde el poder, está harto estudiada por especialistas. Tanto psiquiatras como criminalistas científicos y médicos forenses deben formar equipos que estudien el comportamiento social y teorizar sobre las vías hacia la delincuencia en una sociedad dada de acuerdo a la coyuntura imperante.

La militarización de la seguridad pública es un error clásico de políticos cortos de lápiz y sin formación en psicología u otras herramientas científicas. Lamentablemente, son estos quienes deciden las acciones u omisiones - que también se dan a menudo- en las operaciones de previsión, contención o represión del delito. Además, existe tecnología satelital GPS y sistemas de vigilancia controlados a distancia, que permitirían localizar bienes muebles hurtados o personas plagiadas en poco tiempo. Me extraña que no se haya apelado a estas herramientas y optado por el armamentismo y la exhibición de matonismo y brutalidad policial en el campo.

Pero supongo que estamos lejos aún de la inteligencia y cada vez más cerca de la violencia nuestra de cada día... a causa de que se está acabando el pan y ya no tenemos a quién rezar para no caer en la tentación del Mal, amén.

Celso Aurelio Brizuela