15 jul 2026

Voluntarios son los héroes anónimos de lucha contra la pandemia en albergues

Trabajo. Aramí Bogado y Ana Servín preparan  equipos de protección individual.

Trabajo. Aramí Bogado y Ana Servín preparan equipos de protección individual.

Édgar Medina

Están detrás de bambalinas, pero con los mismos riesgos propios de la pandemia causada por el Covid-19. En su mayoría son jóvenes estudiantes o profesionales, que abrazaron el voluntariado como una manera de servir a los demás y activan desde hace varios meses sin retribución económica alguna.

Los héroes anónimos de la pandemia se encargan de la parte logística y asistencia a los Albergues Prehospitalarios Covid-19, creados oficialmente por el Ministerio de Salud, ante la necesidad de mantener en cuarentena obligatoria a los compatriotas que ingresan de diferentes países. El Alto Paraná sufrió una avalancha de connacionales provenientes del Brasil en los primeros meses de la cuarentena total y cierre de frontera, y llegó a tener en funcionamiento diez albergues, para lo cual se crearon varios equipos de trabajo integrados por los voluntarios, bajo coordinación del médico Carlos Torrás. La Escuela de Artes y Oficios de la Municipalidad es una de ellas. Es la única manejada las 24 horas por profesionales de la salud; entre los voluntarios se encuentran cuatro médicos, además de doctores que son coordinadores de los albergues por la X Región Sanitaria. Se suman una fisioterapeuta, licenciados en Enfermería y Obstetricia, estudiantes de Medicina y abogados. De aproximadamente 60 voluntarios, en la actualidad son 15 los que trabajan en tres turnos en el Albergue Prehospitalar Covid-19 Artes y Oficios, por donde pasaron aproximadamente 400 compatriotas en los últimos cinco meses. Las instalaciones cuentan con 100 camas, pero en la actualidad se encuentran solo 11 connacionales, ya que otro grupo fue dado de alta recientemente. SOPORTE “Trabajamos para cuidarles mejor a los connacionales que están ingresando. Entre periodos de 15 a 21 días, les proveemos elementos de limpieza, controles de signos vitales, si tienen patologías le hacemos un seguimiento y gestionamos la adquisición de medicamentos a través de donaciones. Ayudamos en la gestión de documentaciones, antecedentes policiales, para los informes que elevamos al coordinador”, explicó Ana Servín, de 21 años, una de las voluntarias. Servín es estudiante del 4° año de la carrera de Ciencias de la Salud y se mudó al albergue, donde está haciendo el trabajo de voluntariado durante las 24 horas, aunque las guardias se dividen en tres grupos, por periodos de ocho horas, para realizar los trabajos. “Siempre traté de estar activa donde se necesite de voluntarios. Con la pandemia vi la solicitud y me alisté. Inicialmente hubo más de 400 inscriptos, pero muchos se fueron cuando vieron en qué consistía el trabajo. Otros ya no pueden ayudarnos, porque comenzaron a trabajar”, relató. “Yo soy la más nueva. Llegué acá a través de un enlace enviado en un grupo de red social de la Facultad. Al principio, mi madre tuvo que acompañarme por el temor que se tenía a la posibilidad del contagio, pero me quedé y estoy ayudando”, relata Aramí Bogado, estudiante del segundo año de la carrera de Ciencias de la Salud. El área donde se encuentran los que guardan la cuarentena obligatoria está separada a través de un cordón de seguridad, del pabellón de los voluntarios.


nueva amenaza a la salud