Opinión

Vanitatis: El literario pecado capital

Blas Brítez – bbritez@uhora.com.py

Blas BrítezPor Blas Brítez

Antes de que en el siglo VI Gregorio Magno (540-604) redujera a siete los pecados capitales para la cristiandad primitiva, los mismos eran ocho y eran considerados por el oriental Evagrio Póntico (345-399), quien escribía en griego, como vicios o pensamientos malvados. Hoy diríamos que eran tentaciones del yo. Entre ellas estaba la vanidad, que en la doctrina de Occidente se fundió con la soberbia. Además tiene relación con la codicia (filargiria), con el “amor al dinero”. El origen de la palabra castellana para vanidad es vanitatis, que también tiene el sentido de fraude.

Vanitatis es el nombre de una revista española dedicada a la “vida social” de las celebridades, a la casa real madrileña y a la moda. Lo que se dice una . Esta semana la publicación digital reveló que el novelista hispanoperuano Mario Vargas Llosa posee una deuda —de 2,1 millones de euros— con la Agencia Estatal de la Administración Tributaria. El autor de no reconoce el monto y se ha excusado hablando de un “error administrativo”. Una errata, en lenguaje literario...

Desde que hace dos años los documentos filtrados en el llamado Panamá papers mostraron que el adalid de la ética neoliberal abrió una empresa en un paraíso fiscal —cerrada días antes de ganar el Premio Nobel en 2010 (¿como previendo el escrutinio público?)—, la orgullosa figura del escritor no aparece solamente en los medios por sus nuevos libros o por su tórrido y conveniente romance millonario con la afecta a la realeza (como el marqués ) Isabel Preysler. A quien se considera a sí mismo una vanidosa voz moral en los ámbitos de la economía y la política desde su atalaya de escritor, la lo tentó y se ha vuelto en él un vicio en el sentido de Evagrio Póntico. Y ese vicio, si no lo ha deformado como escritor —”La mala literatura no la entiendo”, dijo de él Roa Bastos—, lo ha deformado como ciudadano. Y eso que ocho años atrás juró haber “cumplido siempre con todas sus obligaciones fiscales para con España”. Lo cual no es cierto. Por suerte para él, la mentira es un pecado venial.

En una columna publicada en el periódico digital Público, el escritor español David Torres consideró que Vargas Llosa “es la respuesta capitalista al mito bohemio del poeta muerto de hambre que malvive en una buhardilla y se calienta quemando sus folios en una chimenea”.

La imposible mezcla de esos mitos —la de un escritor millonario que también puede ser un bohemio— es algo que intentó hace poco Paulo Coelho, pero que la periodista del diario ABC de Madrid, Virginia Drake, se encargó de dinamitar. A diferencia de Vargas Llosa, al obvio autor de no le gustan las entrevistas. Tal vez por la vanidad autobiográfica de su novela (2018), accedió a recibirla en su lujosa casa de Suiza. “¿Se puede ser viviendo en Ginebra, en una casa extraordinaria con vistas al Montblanc, rodeado de obras de arte y con mayordomo?”, fue una de las preguntas que enfadó al escritor, quien gritó: “Borra todo. ¡No quiero hacer esta entrevista!”

La poética filósofa malagueña María Zambrano, erudita en Séneca, escribió cuando tenía 29 años: “La vanidad es una hinchazón de algo que no ha logrado ser y se hincha para recubrir su interior vacío”. La vanidad, entonces, es una clase de fraude. Como Vargas Llosa, como Coelho,

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