Opinión

Urbis, Polis, Civitas

 

Alberto Acosta Garbarino Por Alberto Acosta Garbarino

En un día como hoy en que la ciudadanía paraguaya concurrirá a las urnas a elegir a las autoridades que gobernarán los municipios y las ciudades del Paraguay, me parece importante hacer algunas reflexiones.

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La primera es entender y diferenciar los tres términos del título de este artículo: urbis, polis y civitas. Los tres términos tienen que ver con el concepto de ciudad, pero son diferentes.

“Urbis” es un término latino del que deriva la palabra Urbe, que los romanos utilizaban para describir la parte física de las ciudades: sus edificios, sus calles, sus puentes.

“Polis” es un término griego del que deriva la palabra Política, que los griegos lo utilizaban para describir el gobierno de las ciudades: su administración y sus gobernantes.

“Civitas” es un término latino del que deriva la palabra Ciudadanía, que los romanos utilizaban para describir a la sociedad que vivía en las ciudades y se reunía en los espacios públicos: foros, teatros y templos.

Entender la dinámica de la ciudad es cada vez más importante, porque el mundo vive un imparable proceso de urbanización. En el año 1800 solamente el 3% de la población mundial vivía en ciudades, en 1900 este porcentaje se incrementó al 15%, en el 2000 al 47% y actualmente al 56%.

En los países desarrollados la urbanización fue consecuencia de la revolución industrial, pero en América Latina -la región más urbanizada del mundo en desarrollo- el proceso migratorio se realizó sin que existan industrias donde trabajar. Esto hizo que muchas personas, sin trabajo, se instalaran en las zonas periféricas y marginales de las grandes ciudades, como son las favelas en el Brasil y las villas miseria en la Argentina.

En nuestro continente, el Paraguay ha sido el país que más tardíamente inició su proceso de urbanización; recién en el año 2000 la población urbana alcanzó a la rural, pero el ritmo de crecimiento es muy acelerado y hoy ya el 62% de los paraguayos vivimos en ciudades.

A pesar de ser los últimos en urbanizarnos, lamentablemente no hemos aprendido de las malas experiencias de otros países de la región. Nuestras urbes, especialmente Asunción, no han adecuado sus infraestructuras para dar acogida a esa enorme migración.

No hemos ampliado nuestras calles, no hemos construido viviendas, no hemos mejorado los servicios básicos de agua y desagües cloacales y menos de transporte.

El resultado es que hoy tenemos más de 400 asentamientos alrededor de nuestras ciudades y las zonas de los bañados han duplicado su población. En esas zonas la gente vive en condiciones infrahumanas y esa es una de las fuentes de la delincuencia y de la inseguridad que hoy vivimos.

La gran culpable de que nuestras “Urbes” no se hayan preparado para algo que era previsible y para lo que existían planes para enfrentarlos (como el Plan CETA) es nuestra política, nuestra “Polis”.

Los municipios fueron cooptados por una clase política en gran parte corrupta y clientelar, que usó todos los recursos disponibles para enriquecerse y para tener operadores políticos para las próximas elecciones.

La Municipalidad de Asunción tiene más de 8.000 empleados cuando todos sabemos que puede funcionar con menos de la mitad. Los 24 miembros de la Junta Municipal de Asunción tienen a su disposición 700 auxiliares, mientras que los policías encargados de controlar el tránsito son tan solo 348.

Con ese despilfarro de dinero (por la Polis) no sobran recursos para invertir en la infraestructura de la ciudad (Urbis), mientras que la ciudadanía (Civitas) no se organiza para cambiar la situación.

Esta larga reflexión es importante en un día como hoy en que vamos a elegir en 259 municipios a los intendentes y a los concejales que nos gobernarán en los próximos 4 años.

Si la “Civita” no participa para elegir a los mejores candidatos y no se organiza para controlar a la “Polis”, nuestras “Urbes” continuarán a la deriva, para mal de todos, como hasta hoy.

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