22 abr. 2026

Una secuela con nuevas sensaciones y giros

Rebeca González Garcete

rebecagonzalezg@gmail.com

La industria del cine español se puede dar el lujo de tener ahora también una franquicia. Jaume Balagueró y Paco Plaza presentan ahora la secuela de su exitosa REC. Es más, todo hace pensar que hay para rato y que Manuela Velasco se convertirá en una referencia como personaje del género de terror.

En REC 2, la acción retoma minutos después de donde nos quedamos: cuando la reportera (Velasco) desaparecía ante la cámara tras una serie de eventos terroríficos vividos en un edificio al que había entrado con su camarógrafo para grabar la acción de los bomberos en una emergencia.

Ahora entran unos especialistas militares bajo la orden de un supuesto funcionario de sanidad que pronto devela su verdadera misión. En esta secuela la trama da un giro más pronunciado hacia el cine de zombies y de exorcismo.

Entonces, aquella naturalidad primera creada y desarrollada en torno a un estilo de reality show, aquí pasa a recorrer caminos mucho más comunes.

¿Engancha como la primera? Lo hace, pero de manera diferente. Pero, como sucedió con la antecesora, más allá de una trama poco original y personajes poco dibujados, lo bueno de REC 2 es su realización.

Aparte de aprovecharse del éxito de REC, Jaume Balagueró y Paco Plaza van a la búsqueda de nuevas sensaciones visuales. El resultado es bastante positivo gracias, esencialmente, a un montaje frenético que ayuda a la confusión y al terror.

REC 2 es, seguramente y como la mayoría de las secuelas, una película innecesaria. Sin embargo, es interesante ver que los realizadores no se repiten. ¿Cómo lo han hecho? Pues con inteligencia, experimentación y un conocimiento del medio audiovisual digital. Lo cual, de por sí, ya es de alabar.

REC 2

España, 2009.

Calificación: * * * (Buena).

Dirección: Jaume Balagueró y Paco Plaza.

Guión: Jaume Balagueró, Paco Plaza y Manu Díez.

Reparto: Ferrán Terraza, Javier Botet, Jonathan Mellor, Manuela Velasco, Juli Fàbregas.

Fotografía: Pablo Rosso.

Montaje: David Gallart.

Duración: 85 minutos.