En materia económica, cuando se habla de Paraguay y sus potenciales para atraer inversión, a los empresarios nacionales y extranjeros les encanta remarcar que nuestro país tiene un importante bono demográfico. Una población mayoritariamente joven, en la que cerca del 70% tiene menos de 40 años de edad. Cuando hacen esta referencia, en forma inmediata le agregan la “ventaja” de la mano de obra barata que rebosa en el mercado nacional, lo cual seduce bastante a los inversionistas.
Sin embargo, el tan mentado bono demográfico del que tanto hacen alarde no sirve de mucho si los jóvenes no tienen educación, si no están preparados. Tal vez a algunos empresarios de ciertos rubros les conviene que la mano de obra local no tenga mucha capacitación, porque significa pagar menos y dar más tareas al roce de la explotación.
A la larga esto se vuelve negativo, porque los paraguayos van a quedar rezagados y se tendrán que buscar talentos afuera, lo que a fin de cuentas representa más costos, y ni qué decir si se trata de una licitación del sector público donde todos pagaremos por la importación de la célebre “mano de obra internacional calificada”.
Por ende, resulta imposible quedar apático a lo que está aconteciendo en la Universidad Nacional de Asunción y también añado la manifestación de los alumnos de colegios. Ese es nuestro bono demográfico que está exigiendo una mejor educación, el que está clamando por el fin de la mediocre preparación y las prácticas corruptas. Ese es el bono que realmente cuenta, el que va a hacer la diferencia.
Los estudiantes de hoy son el futuro motor del Paraguay y realmente da mucha satisfacción ver que están queriendo cambiar la historia, dejar atrás el sistema prebendario que solo beneficia a pocos.
Espero que todo esto persista, que no acabe cuando Froilán Peralta deje el cargo de rector de la UNA o cuando el dinero del Fonacide arregle algunas instituciones educativas. Hay demasiados Froilanes en el país, en todos los ámbitos, y muchos corruptos que multiplican los sacos rotos. Además, no van a faltar los políticos que van a querer aprovechar el logro de los estudiantes para erigirse como paladines del bien. Esto va más allá de los movimientos políticos mezquinos, es una causa nacional.
Todo lo que está pasando es más importante de lo que muchos piensan o intentan minimizar. Los jóvenes tomarán las decisiones más importantes para Paraguay en pocos años y esta es una maravillosa señal de prosperidad y deseos de cambiar para bien. Ojalá perdure.