Por Óscar Bogado
ENCARNACIÓN
La Escuela Básica 113 Tiburcio Bogado está ubicada en el distrito de Coronel Bogado, Itapúa, y desde hace unos meses la antigua estructura se está cayendo a pedazos poniendo en peligro la vida de 512 alumnos de la institución. El Ministerio de Educación nunca refaccionó la escuela desde su construcción hace unos 60 años.
Hoy los docentes y los alumnos claman por una ayuda del Gobierno para salvar la institución, pero hasta el momento solo recibieron promesas de parte de las autoridades educativas.
Cansados de la indiferencia de las autoridades, los padres y profesores encabezaron movilizaciones en el distrito.
No cuentan con sillas, la escuela está sin pintura y las instalaciones eléctricas muy precarias. “Estamos en una situación crítica, tenemos miedo de seguir dando clases en estas condiciones, con un viento fuerte podría caer todo el techo. Es una construcción muy antigua y nunca se refaccionó”, aseguró la directora María Josefa Ortiz de Barrios.
Las malas condiciones de la escuela Tiburcio Bogado pueden ser constatadas a simple vista y con solo tocar, los revoques de las paredes se caen a pedazos, hay rajaduras en todas partes y el zócalo en pésimo estado.
“Cada año estamos insistiendo para que las autoridades puedan mejorar la infraestructura, no solamente esa parte, sino crear un espacio para los ejercicios deportivos para nuestros niños”, dijo.
La Gobernación de Itapúa prometió una ayuda a la institución, pero depende mucho del desembolso que pueda realizar el Gobierno Nacional, ya que la Secretaría de Educación de Itapúa no cuenta con los recursos necesarios para concretar el apoyo.
En un rápido recorrido por la institución, queda evidenciado que más del 70% de la estructura debe ser reemplazada en la brevedad, antes de que suceda un accidente y puedan causar víctimas humanas.
Los niños de la escuela asisten a clases normalmente por ahora, pero de persistir la destrucción progresiva de la estructura edilicia, los docentes manejan la posibilidad de suspender las clases como medida de seguridad.
Mientras tanto, los directivos y los padres con el apoyo de las autoridades locales tratarán de conseguir una atención integral y rápida para el local escolar que tampoco cuenta con merienda ni útiles escolares.