Opinión

Una cuarentena sin segundas intenciones

Luis Carlos Irala

Hoy entramos en la segunda fase de la cuarentena inteligente. Felizmente creo que superamos la cuarentena total con resultados muy alentadores, incluso mejores de lo que se esperaba en principio. Lo mismo ocurrió en la primera fase 1, el país salió muy bien parado con mínimos casos de fallecidos, pocos contagiados y se puede decir que prácticamente no existe circulación comunitaria del Covid-19.

Hasta ahora, todos los analistas hablan de que en la parte sanitaria Paraguay se está destacando a nivel regional y mundial. La toma anticipada de medidas de prevención dio resultados muy positivos y se puso a salvo la salud de los habitantes.

A 76 días del inicio de la cuarentena, la parte relacionada con la salud física de la población está bien resguardada, pero lo que sí se está deteriorando es la salud económica del país, las finanzas de las empresas y de las familias.

Con los resultados obtenidos hasta ahora se puede decir que la pandemia del coronavirus afectó más a la economía que a la salud propiamente.

Si bien es cierto que desde un principio se habló de un doble efecto del Covid-19, económico y sanitario, por lo menos uno de los efectos fue mitigado de manera extraordinaria gracias a las medidas aplicadas desde el Gobierno y el acatamiento por parte de las empresas y la ciudadanía.

Lo que sí resulta preocupante son los efectos y los impactos no declarados en torno a la pandemia y las medidas de mitigación.

Uno de los puntos preocupante es el parate económico que se generó durante la cuarentena, con sus fuertes impactos en las empresas y los empleados, sobre todo los sectores más vulnerables.

Desde el momento en que se declaró el estado de emergencia sanitaria en el país, el Gobierno asumió varios compromisos sociales y con las empresas, lo que le obligó a tomar créditos millonarios para sostener el funcionamiento del Estado y subsidiar a las personas más necesitadas.

Desde el Ministerio de Salud se planteó la compra de equipos e insumos médicos por sumas millonarias en dólares, pero hasta ahora es muy poco lo que se compró o se usó realmente. Incluso recientemente fueron rechazados los materiales que debían ser entregados por proveedoras del Estado, pues, a más de incumplir con las especificaciones técnicas, al parecer la urgencia que se estimó en principio se está disipando. Con los equipos con que se cuenta hasta ahora se está haciendo frente a la pandemia sin mayores sobresaltos.

Es difícil hablar, por ahora, de un sobredimensionamiento de los efectos de la pandemia, ya el tiempo y las circunstancia nos dirán la verdad sobre este debatido tema.

Lo que sí es cierto es que cuando finalice el periodo de cuarentena inteligente tendremos un Estado muy endeudado, casi sin margen de maniobrabilidad. El sector privado también está sumido en problemas que para superarlos necesita de por los menos dos buenos años. Las empresas están reduciendo la cantidad de empleados por la merma de las ventas y de la demanda. Habrá un importante número de desempleados y la informalidad laboral seguro aumentará.

La pandemia del Covid-19 está generando un fuerte debate en las grande economías del mundo, de tal suerte a aclarar el origen y las posibles dobles intenciones de esta nueva enfermedad. Uno de los puntos a resolver es si la misma fue generada artificialmente, si fue un descuido de los científicos o si se generó un pánico exagerando los efectos y no dando informaciones claras y oportunas de cómo tratar la enfermedad.

Paraguay, gracias a Dios y a su obediente población, está yendo por buen camino. Por de pronto, lo que más preocupa es la situación de Brasil, por el riesgo de que el virus ingrese desde el vecino país, por el alto tráfico de personas y mercaderías.

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