Dos días después del ataque estadounidense contra un complejo militar en Caracas, La Habana confirmó la muerte en esa operación de 32 miembros de sus fuerzas de seguridad, algunos de los cuales se encargaban probablemente de la protección del líder venezolano. Caracas lamentó la muerte de 23 militares.
Entre los cubanos, 21 pertenecían al Ministerio del Interior, que supervisa los servicios de inteligencia, y 11 eran de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. No se ha dado información sobre posibles heridos. Los expertos consultados por la AFP coinciden en que la clave de la operación militar, minuciosamente preparada durante meses por Washington y mantenida en perfecto secreto, fue “el factor sorpresa”.
“La inteligencia cubana (...) convenció al régimen de Maduro y a sus agencias de seguridad de que Estados Unidos nunca atacaría el territorio venezolano”, explica José Gustavo Arocha, ex oficial del Ejército venezolano y experto del Centro para una Sociedad Libre y Segura.
Asimismo, Fulton Armstrong, ex oficial de la CIA, destaca “el fracaso a la hora de anticipar el ataque” y de “detectar” la entrada de los helicópteros estadounidenses al territorio venezolano.
Al mismo tiempo, las fuerzas estadounidenses se beneficiaron de una “increíble” información “en tiempo real” gracias a los drones” furtivos para vigilar los movimientos del líder venezolano.
A esto se suma un equipo de combate especialmente sofisticado y “probablemente la orden de disparar a matar”, subraya. Otra debilidad, según el ex embajador británico en Cuba y Venezuela Paul Hare, es que los servicios de inteligencia cubanos subestimaron “el acceso de EEUU a la cooperación interna en Venezuela”.
Durante mucho tiempo, los servicios secretos cubanos, formados en la época de la KGB soviética, gozaron de una reputación de invencibilidad.
“Tantos años en el poder (en Venezuela) haciendo lo mismo con éxito les impidió (a los servicios cubanos) ver los cambios”, afirma el ex militar venezolano. “El fracaso radica en la llegada de un nuevo actor, Donald Trump, que cambió la dinámica de la toma de decisiones y no utilizó los canales convencionales”, afirma. AFP